miércoles, 21 de marzo de 2012

Oscuridad VIII

Pues aqui termina esta historia, que espero que os haya gustado. Agradezco a todos los que la han seguido hasta el final, sobretodo esos comentarios que me han dado ánimos y me han ayudado a tener mas ilusión por escribir de la que tenia antes. Pronto empezare otra historia así que sed pacientes, os espero!!



Prev/ Oscuridad: Capítulo 7



Oscuridad: Capítulo 8

-Jessica...- No podía creer que lo hubiera dicho en voz alta. -Se cortó delante mía para ocultar la cicatriz anterior...- Un fuerte sonido la interrumpió, era la puerta de la habitación.

-¡Agente Evans, la hija de Linda, la pescadera, ha desaparecido!- Era el señor Daniels, su respiración agitada, denotaba que había corrido hasta allí. Miró a Evans y luego a Anna, esperando alguna reacción mientras recuperaba el aliento.

-Llame al comisario Carry, dígale que reúna a varios hombres para calmar a la gente. Si Anna y yo no volvemos en una hora que, por favor, se dirigían al bosque...- El tono del joven transmitía seguridad, el señor Daniels asintió.

-Si agente, ahora mismo se lo comunico a Carry- Salió de la habitación, como había entrado, en un suspiro. Un segundo después volvió. -¡¿Perdón?! ¿Ustedes dos van a arriesgarse a ir al bosque? ¡¿Están locos?!

-Así es, pero esta decidido, señor- El hombre quiso replicar, pero estaba claro, esos jóvenes lo tenían decidido, él no podría hacer nada. Se fue a hacer lo que le dijo ese insensato.

-Dan ¿Pero si van al bosque no descubrirán la existencia de los hombres-lobo?- La joven se acercó a Evans, estaba perpleja ¿Qué planeaba este?

-Si, pero nosotros resolveremos esto, antes de una hora, si sale mal... Quizás sea la hora de que los humanos sepan que no están solos- Anna tardó en asimilar lo que acababa de oír, pero Evans tenia razón.

-Lo entiendo. Usted habló antes de una cabaña- Evans la miró interesado en lo que tenía que decir. -Jessica, seguro esté usando la cabaña de mi familia, creo que es el lugar donde tiene a mi hermano- Lo vio asentir, y seguidamente, recoger algo de debajo de la cama.

-Esto te pertenece- Anna sonrió. Era la daga de su hermano, tan hermosa... La colocó en su cinturón, en la parte de la espalda.

Ya estaban corriendo por el bosque. Debían encontrar a esa muchacha antes de que Jessica diera con ella. Tenían esa esperanza, pero quizás ya estuviera muerta... Igualmente seguían corriendo, Anna sabía perfectamente donde se encontraba la cabaña y guiaba a Evans, con una seguridad pasmosa, por el oscuro bosque.

-¡Socorro! ¡Ayuda!

Al oír esa voz ambos cesaron en sus pasos, afinando su oído para ver de donde provenía, fue curioso, la voz cada vez se escuchaba más cerca. Miraron a su alrededor, impacientes. Segundos después la joven apareció de entre los arboles, efectivamente era la hija de la pescadera.
Era morena y su pelo negro, ahora suelto, ondeaba totalmente despeinado cuando se abalanzó sobre ellos. La cría se abrazó a Anna por instinto, el miedo la hacia temblar con todo su cuerpo.
Evans seguía mirando por donde había aparecido la pequeña, no tardó en ver a la bestia, que al ver a los presentes, disminuyó su marcha. Ahora caminaba lentamente hacia ellos, en concreto hacia Evans que lo miraba desafiante, apuntándolo con su revolver.

-Anna ya está aquí. Quiero que os larguéis ¡Ya!

Recordó la imagen de su hermano, Evans también quería sacrificarse.
No, no volvería a dejar que alguien se sacrificara por ella. Evans la había salvado la noche anterior y salió ileso, pero esta vez era una lucha a muerte, ella no podía dejar que dieran su vida por ella una vez más.

-Pequeña, mirame- Anna puso su mano en la barbilla de la muchacha para hacerla mirar hacia ella. -Ahora debes correr con todas tus fuerzas fuera del bosque, seguro que tu madre está muy preocupada buscándote, sabes el camino ¿Verdad? Toma esto, úsalo si es necesario- Ofrecía su pistola a esa niña, esta la cogió con temor.

La niña asintió con lagrimas en sus ojos. No tardó en hacer caso a la joven, desapareció bajo la atenta mirada de Anna, que ahora volvía hacia Evans.

-¡Eres una estúpida!

-Lo sie...

-Pero es tu elección...- Jamás pensó esa respuesta de ese hombre y que al decirlo estuviera sonriendo ¿Él estaba respetando su decisión? Ella sonrió para sí, no supo definir la sensación que tuvo en ese instante.

La criatura ya estaba a pocos metros de ellos. Ambos pudieron ver aun andaba a cuatro patas. Anna se puso justo al lado del joven, cuando la criatura comenzó a ponerse sobre sus dos extremidades traseras. Rugía en señal de poder, los había cazado. Anna sospechaba que en cualquier momento Dan se transformaría, así que se apartó varios centímetros de él para dejarle espacio. Nunca había visto esa clase de transformación así que no sabría si le estorbaba tan cerca.

Algo, demasiado extraño para ella, pasó. Evans se arrodilló gritando de dolor, haciéndole tirar su arma ¿Dolía tanto cada vez que se transformaban? ¿Como podían soportarlo, cada noche? No, eso no era normal, Dan no estaba cambiando en absoluto. Seguía gritando de dolor, su cuerpo estaba ahora en suma tensión. Sus manos tenían un tono morado de la fuerza que sus dedos hacían al rasgar el suelo. En su cara, totalmente enrojecida, comenzaron a aparecer venas que reflejaban el sufrimiento por el que estaba pasando. Y sus ojos estaba inyectados en sangre, a causa de tal sobre-esfuerzo. Definitivamente algo no iba bien.

-¡¿Dan?!- La joven no soportar más la escena que tenía delante de ella, se acercó rápidamente a él para socorrerlo. La mano de Evans se interpuso entre ellos, para que no siguiera avanzando.

-¡No! ¡No te acerques!- Los ojos de la joven se abrieron por la sorpresa ¿Por qué rechazó su ayuda?

-¿Qué ocur...

-¡Algo no me deja transformarme! ¡Mantente alejada, no me gustaría dañarte!- Dicho esto el joven volvió gritar de dolor. Anna sentía como las lagrimas recorrían su rostro por la impotencia.

Entonces volvió la mirada a la bestia, esta pisoteó sin ningún esfuerzo la pistola de Evans que quedó destrozada ante tal fuerza. Miraba fijamente al joven que se retorcía de dolor, pero al notar la mirada de Anna giró la suya hacia ella. No podía creer lo que estaba viendo, no podía creer que esa bestia que se le acercaba, pudiera ser él.
Esos ojos eran los que le pedían que se fuera, eran los de la persona que se sacrificó por ella hacia dos noches ya. Esa criatura que tenía enfrente era Ariel, su hermano estaba a punto de matarla...

-¡¿Ariel?!- Ante el gritó de Anna la criatura se paró en seco, congelada.

No pudo decir nada más, Evans se abalanzó sobre la bestia. Aun teniendo su cuerpo destrozado por el dolor, pudo alejarla de la joven. Pero un golpe certero del animal lo hizo caer a un par de metros.

-¡No! ¡Dan!- Estaba desconcertada, pero vio como el agente se recuperó del tremendo golpe, intentaba tenerse en pie pero el dolor se lo impedía. Al igual el saber que estaba vivo, la calmó. -¡Es mi hermano, esta criatura es mi hermano, Dan!- Los ojos de este se abrieron de par en par, pero segundos después se pasó las manos por la frente.

-Mierda ¿Cómo no me di cuenta? Quería emparejarse con tu hermano, desde el principio, por eso te envenenó la primera vez. Sabía que no te ibas a separar de él y debía quitarte del medio para poder raptarlo sin que tu recordaras nada. Solo quería despistarnos mientras él sufría la mutación para convertirse en uno de nosotros...

-Así es, agente Evans- Una figura humana apareció entre los arboles, era Jessica. Anna quiso abalanzarse sobre ella, pero su hermano Ariel se interpuso entre ellas, rugiendo a la joven. -Pero yo envenené a los dos hermanitos. Sabía que Ariel era bueno luchando con cualquier cosa. Así que con un poquito de esos polvos mágicos, caería rendido a mis pies, literalmente. Esa chica era el cebo, sabía que vendrían al bosque, lo que no me esperaba es que la manguita resistiera hasta el pueblo con vida, podría haber desbaratado mis planes, pero afortunadamente murió antes de decir algo...

-Serás...- Volvió a intentar atacar a Jessica, pero Ariel volvió a rugir amenazante ¿qué podría hacer ahora por su hermano? ¿Estaba todo perdido?

-Me sirvió igual para despistar a todo el pueblo, y sobretodo a ti, mi querido Evans. Estabas tan centrado en procurar que nadie lo descubriera, que caíste enterito. Esta estúpida echándose la culpa y tu intentando protegerla, porque te agrada tanto... ¡Que poco profesional Dan!

-Eres tan...- Evans calló ante el dolor pero volvió a hablar. -¿Y la otra chica? ¿Por qué la mataste?

-Cálmate querido. Mientras más te alteres, más te dolerá- Miraba ahora hacia el joven, que ahora entendió, que ella era la causante del dolor que lo tenía postrado en el suelo. -Los polvitos mágicos que he echado sobre tu linda libreta no dejaran que te transformes por unas horitas, así que cálmate, morirás antes de eso. A lo que iba... No me gusta saltarme mi horario, para las comidas- ¿Intentaba ser graciosa? Anna tenía ganas de vomitar. -Pero como vi que funcionaba eso de manteneros distraídos... Pues, os di otro cuerpo para que jugarais a los detectives...

-Te conozco desde siempre. Podrías haber elegido otro camino ¿Qué te ha hecho cambiar así?- Su mirada volvió a Anna y fingió ternura al observarla.

-Preguntale al hombre que se retuerce ahora por el dolor. Dan, dile ¿Por qué estás aquí? Anda, dile que tú solo has venido a matarme. A evitar que la niña que intentaste devorar hace casi diez años, te delate ¡Anda, cuéntaselo!- Mostraba una sonrisa macabra ahora, al ver girar la cara de Anna hacia Evans y miró al hombre que bajaba la cabeza con vergüenza.

-¿Qué? ¿Qué está diciendo, Dan?

-¿Qué pensabas? ¿Que no reconocería ese olor aunque vinieras aquí como un turista? Pareces novato Dan. He jugado contigo desde que viniste, eres muy ingenuo. Solo querías averiguar quién era ¿Verdad? Solo querías matarme para eliminar cualquier prueba, esas chicas te daban igual...- Jessica acusaba al hombre que comenzaba a ponerse de pie, aun con la cabeza gacha.

-¡¿Dan?! ¿Es verdad? ¿Atacaste a Jessica?- Anna estaba confundida, lo miró con insistencia.

-Yo era un licántropo joven, yo no sabía controlarme.... Ese maldito acababa de morderme, el hambre me cegaba y la ataqué ¡Si, te ataqué!- Se argumentaba con las manos. No lo parecía pero estaba más calmado. Miraba a Jessica con ira en sus ojos.

-¿Ves Anna? Es un monstruo. Atacar a una niña...

-¡Te ataqué, pero no te maté! Solo te herí, jamás he sucumbido al hambre. Yo confié en mi humanidad, pero tu ya has renunciado a ella...

-¡Tú me convertiste en esto desgraciado!- Estaba histérica y comenzó a andar hacia Evans.

-¡Si, lo sé y me arrepentiré toda la vida! Pero pudiste elegir, como yo...

-Yo he aceptado lo que soy y no traiciono a mi propia condición, en cambio tú...

-Él ha elegido seguir a su humanidad, tu solo te excusas en lo que eres para saciar tus propios instintos...- Anna se interpuso entre ellos dos, pero al hacerlo no se percató que la daga de su hermano cayó al suelo. Sabía que Jessica podía matar al joven en cualquier momento. Jessica solo sonrió y se acercó más a ellos.

-Que impotencia eh, Evans. Ser un simple humano y morir a manos de una bestia. Pero eso no es lo peor ¿Verdad? Lo peor es que Anna muera por salvarte, sin que tú no puedas hacer nada por ella ¿No es así?- Evans tragó saliva, Jessica tenía razón. La mujer miró ahora a Anna. -Es hora de morir...

Se alejó un poco de ellos. Su cuerpo comenzó a transformarse. Poco a poco su cuerpo se agrandaba, llenándose también de bello negro azabache. Sus extremidades comenzaban a parecer las de un lobo, los pies y las manos eran ahora, cuatro enormes garras. La altura de Jessica aumentó considerablemente. Anna no apartaba la mirada de sus ojos, que en segundos tornaron amarillos. La boca se estaba convirtiendo en un hocico, como el de un lobo, dos colmillos comenzaron a salir de ella cada vez más pronunciados. La joven ya no era humana, estaban en frente de un licántropo dispuesto a despedazarles sin contemplaciones. Anna observó como todo el proceso era un tanto doloroso, pero ahora esa bestia dibujaba una mueca siniestra, sin dolor... Se les acercaba, pero sintió que Evans la abrazaba, en señal de protección, algo inútil en ese momento. Pero que le reconfortó en los que serian, los últimos momentos de su vida. Aulló fuertemente y se les abalanzó.

Anna no reaccionó hasta segundos después. Jessica estaba enfrente, inmóvil, un hilo de sangre salía por su boca... Ella misma se miró el pecho, salía de él la hoja de una daga de plata, la daga de Ariel. Había atravesado su corazón. Anna alcanzó a escuchar algo...

-Ariel ¿Por qué?- A medida que su vida se apagaba su cuerpo recobraba su forma humana...

Anna estaba en shock, pero vio como el cuerpo de Jessica caía delante de ella. Ariel estaba justo detrás, empuñando el arma que aun seguía clavada en el cuerpo de la joven. Tenía lagrimas en su rostro y se dejó caer de rodillas. La joven dedujo que si Jessica moría su hermano volvía a ser humano. Y Ahí estaba frente a ella...

-Toma esto Ariel- Evans se dirigió hacia a Ariel y lo tapó con su abrigo. Este estaba desnudo. Le agradeció el gesto, ya que estaba helado.

Anna seguía fija, pero de pronto se abalanzó hacia su hermano, dándole un fuerte abrazo.

-Iros, ya me inventaré algo que decirles al comisario y a los demás- La mirada de Anna reflejaba cierto disgusto. -Tranquila Anna, estoy acostumbrado a mentir sobre esto, ahora tenéis que iros- Evans miraba los alrededores.

-Gracias- Estaba girando para irse, cuando algo se le cruzó por su mente, algo que el cuerpo le pedía a voces. Corrió hacia el hombre, cuando quiso darse cuenta, sus labios presionaban los de Evans, con todo su ímpetu. Este, por un momento, se quedó perplejo. Segundos después se dejaba llevar por esa mujer, ambos se fundieron en un largo beso.

-Quizás vuelva a este pueblo. Me agrada, pero aun más la compañía- Evans miró a la joven que tenía en frente, era la primera vez que la veía con una sonrisa tan radiante. Entonces su mirada se dirigió a Ariel, también tenía una mueca de felicidad en su rostro.

-¿Qué? ¿También vas a besarme?- Dan rió ante el comentario del joven. Cuando se dieron cuenta, los tres reían. Sabían que, por fin, estaban a salvo.

Minutos después, los hermanos abandonaron el lugar, sonriendo. Juntos de nuevo...



FIN