lunes, 29 de octubre de 2012

Elemental V

Pues aquí está el quinto capítulo de esta historia que espero que estéis disfrutando... No digo nada más y os dejo con esta parte. Muchos besos!!!


Capítulo 4: El Pópulus


Capítulo 5: Un descanso


Ya podían sentir la brisa que provenía del puerto de Cátathor, algo tremendamente gratificante ya que esos días atrás habían sufrido temperaturas altísimas, el este se caracterizaba por ellas. Por fin llegaban a un lugar habitable, era una pequeña aldea jovial y por lo que se podía oír, muy viva. Sus calles estaban llenas de gente y muchos comerciantes tenían puestos improvisados a ambos lados, gritaban reclamando la atención de los viajeros. Lynx y Aldahir se miraron, sonriendo al ver tan buen ambiente después de un viaje tan largo. Mientras Aldahir paró en uno de los puestos, uno de los vendedores se acercó a Lynx:

-Joven, mira que buen tejido, la mejor calidad- Traía en sus manos piel de Calazer, se distinguía perfectamente por su lisa y suave textura a la vista, su tacto helado y su tono anaranjado. Los Calazer eran animales que vivían plácidamente en las tierras del este, su piel les proporcionaba el frío para evadir las altas temperaturas. A simple vista parecían mamíferos pero provenían de las antiguas aves, sin tener el don de volar. Podían llegar a medir los dos metros sobre sus dos patas y muy agresivos, algo peligroso era cazarlos ya que eran bastante territoriales. Aunque eran vegetarianos atacaban a cualquiera que los amenazara. Lo que la gente codiciaba era su piel y muchos se aventuraban a matar a estos animales. Ese tejido era bastante caro pero duraba toda la vida ya que su flexibilidad, su falta de desgaste y su capacidad para refrescar el cuerpo de quien lo lucía, lo hacían el atuendo esencial en los territorios del este. -Tócalo es de primera, este Calazer fue cazado por mi en las llanuras Parazeas. Mira su textura, podrás deducir que no miento...- Le ofreció tocar la piel a Lynx y esta con una sonrisa aceptó. Realmente era delicada al tacto...

-No le creas nada jovencita, este es un trolero, sus mentiras son famosas en todo el reino. ¡Solo hay que mirarlo para saber que no duraría ni una hora en las llanuras Parazeas!-Lynx giró su rostro hacia donde provenía la voz. Era otro comerciante un poco más joven que el anterior, se acercaba a ellos con decisión y frunciendo el entrecejo. Lynx ahora se encontraba entre ambos individuos. Estos estaban desafiándose con la mirada.

-¡Mentiras las tuyas! ¡Siempre me quieres quitar a mis clientes, simplemente tienes envidia de que yo sea el mejor cazador de este reino!- Estaban acercándose cada vez más, Lynx temía que llegaran a las manos así que no se movió del medio por sí tenía que separarlos evitando una pelea.

-¡Eso no te lo crees ni tu! ¡Solo eres un mindundi que se cree cazador!- Para su sorpresa Lynx notó como alguien tiraba de ella hacia un lado, ninguno de los dos se dio cuenta de esto ya que seguían discutiendo. La joven giró hacia la persona que la separó de ambos comerciantes, por un momento pensó que era Aldahir pero no. Era una mujer ya anciana, por su atuendo podía deducir que también se trataba de una vendedora...

-Hija, ni caso a esos dos. Llevo la mitad de mi vida aquí y siempre han sido así- Lynx giró hacia ellos, aún le preocupaba que la situación empeorara pero la voz de la mujer la volvió a distraer. -No te preocupes, perros ladradores nunca muerden, jamás llegarán a las manos. Los muy cobardes- La mujer soltó una risita que hizo que Lynx se tranquilizara y sonriera. La señora la ofreció asiento en una caja de madera al lado de la mesa donde tenia todos sus enseres, se sentó sin replicar ya que estaba cansada. -Toma jovencita esto te hará bien, después de un largo viaje este jugo te revitalizará- La anciana hablaba mientras con un cucharón llenaba un cuenco con una especie de sopa de un tono rojizo. Lynx miró con recelo cuando le ofreció aquél tazón. -¡Ah! ¡Tranquila, no te cobraré por esto, bébelo con total confianza!

-Gracias, pero no es eso señora. Solo quiero saber de que se trata este jugo- Aclaró la joven, con una mueca afable. -Lo siento si la ofendí

-¡Para nada muchacha! Es lógico que preguntes, los viajeros sois muy observadores, estoy acostumbrada- La mujer lucía una sonrisa bastante amplia y esto impulsó a que Lynx la imitara. -Es jugo de Quireva, tiene propiedades relajantes y estimula la mente. Notarás como tus músculos se calman y tu cabeza se aclara- Seguido de esto hizo un gesto con su mano, indicando que bebiera tranquilamente. La joven reconoció por fin de que jugo se trataba y lo ingirió plácidamente. Delicioso, realmente no había probado otro liquido tan exquisito como ese. La mujer tenía experiencia, por lo visto conocer gente de todo el mundo la hacía preparar cosas de sabores maravillosos para cualquier paladar. La respuesta al ver que la muchacha no dejó ni una gota fue un aplauso de la anciana felicitándose a ella misma. Lynx se limitó a sonreír ante tal acción. -¡Nadie se resiste a mi jugo de Quireva! ¡Es el mejor del mundo!- Lucía feliz cuando volvió a echar más jugo al cuenco que sostenía la muchacha.

-No señora, estaba delicioso pero tengo que irme ya- Se levantó dispuesta a salir del puesto pero la mujer consiguió echar mas líquido al vaso.

-Anda toma más, no seas tonta- Resignada Lynx hizo el amago de volver a beber de él, pero de repente unas manos le arrebataron el bol.

-¡Esto es para mi!- Gritó Aldahir bebiendo como un poseso del recipiente. -¡Ahhh! ¡Delicioso!- Al girar su mirada vio la de Lynx, un escalofrió recorrió su cuerpo. Si no fuera porque era solo una mirada estaría muerto, fulminado. Sonrió torpemente en forma de disculpa. -¡Perdoname Lynx vi que lo bebías con resignación y pensé en ayudarte a terminarlo je je!- La joven se giró con indiferencia, mostrando que no le importaba ya algo tan insignificante.

-¡No peléis, hay para los dos!- Aldahir a escuchar esto se dispuso a ofrecer el cuenco para que la mujer vertiera más jugo pero al volver la mirada hacia Lynx entendió que debían irse, además de que su acompañante mostraba un enfado evidente.

-Oh, perdone señora pero debemos irnos. ¡De verdad, su jugo de Quireva es el mejor!- Ofreció el cuenco a la mujer y se apresuró a ir al lado de la joven que ya avanzaba por la larga calle. -Lynx perdoname.. Anda- Su mano daba tirones suaves en la manga de la camisa de Lynx.

-Anda vamos- Su rostro lució una pequeña sonrisa que no quería mostrar al joven, así que se adelantó con paso ligero para evitar su mirada. Pero él sabía perfectamente que le sacó esa sonrisa por lo que la imitó y se dirigió hacia ella hasta que la alcanzó, ahora andaba al frente justo a ella.

Llegaron a una posada, escucharon por los alrededores que era la mejor en muchos kilómetros a la redonda, así que estaban decididos a entrar cuando Lynx paró en seco. Aldahir al ver que no seguía a su lado retrocedió hacia ella.

-Lynx ¿Qué pasa? Tenemos que...- La mirada de la joven indicaba que guardara silencio, algo no iba bien, así que se acercó más a ella.

-Haz como si te hubieras perdido- Le susurró sin siquiera mover los labios. Aldahir captó enseguida la idea, alguien los estaba siguiendo. Por sí solo jamás habría averiguado tal cosa, pero si Lynx insinuaba que los perseguían es porque así era. Actuó naturalmente.

-¡Ah! ¡Es más al norte Lynx, me he desorientado!- Dicho esto la joven se limitó a asentir y seguir a su compañero. Entraron en una calle abarrotada de gente, casi no se podía andar con normalidad sin chocar con alguien más. La joven vio la oportunidad y se lo indicó a Aldahir. Debían correr... Segundos después podía verse como, a toda velocidad, ambos sorteaban todo lo que se cruzara por delante, desde personas hasta carros con mercancías. La gente asustada caía y se balanceaba de un lado a otro por esquivar a aquellos individuos embravecidos de repente. Lynx giró su rostro un par de veces, la figura de la que huían cada vez estaba más lejos, pudo ver como una de las veces tropezó con un carromato cayendo al suelo junto con todo su contenido. Ahora o nunca pensó. Tiró fuertemente del chaleco de Aldahir y lo llevó a una bocacalle. Corrieron por un par de manzanas más cuando decidieron detenerse, por fin lo habían perdido.

-Mierda Lynx ¿Desde cuando nos seguía?- Preguntó entrecortado por culpa de la falta de oxigeno, apoyaba sus manos en la parte superior de sus rodillas para recuperar el aliento.

-¿Recuerdas cuando me arrebataste el cuenco de jugo de Quireva?- También ofrecía cansancio en su voz pero se compuso rápidamente.

-Si, me fulminaste con la mirada- Dejó caer su enojo al recordarlo.

-No te miraba a ti, justo me di cuenta de que una persona estaba escondida en el anterior puesto al de la señora, solo disimule ya que estabas justo en medio de mi campo de visión. No estaba segura en ese momento pero lo he confirmado cuando al llegar a la posada el tipo a tropezado con alguien y se ha disculpado. Era el mismo que estaba escondido en aquel puesto- Aclaró, totalmente descansada, Lynx.

-¡Ja! Y yo pensando cosas raras... Menos mal que lo hemos despistado. Ahora si podemos ir a aquella posada ¿Verdad? Me muero de hambre...- Expresó tocándose el vientre. Lynx simplemente sonrió.

Ya estaban dentro de la taberna, se sentaron en dos banquetas en frente de la barra. La mujer que rentaba el lugar los atendió y les aseguró tener una habitación para ellos.

-Es verdad lo que se dice de este sitio, pacífico y hogareño. Como a mi me gusta- Expresó Aldahir tomando cerveza de uno de los enormes vasos de cerámica, que la mujer les brindó segundos antes.

-Es cierto, un poco de tranquilidad nos irá bien para continuar- El tono de Lynx siempre era serio y contundente, era raro ver ese tono jovial con el que había respondido a su compañero.

-Veo que estás de buen humor, me alegro- Confesó Aldahir con una sonrisa burlona correspondida por una mirada ofensiva de la muchacha, ya estaba acostumbrado a ese tipo de aptitud, así que simplemente ignoró ese hecho.

Entraron varias personas después que ellos pero la gente no prestaba atención ya que la mayoría comía como si fuera su ultimo día de vida. Lynx pudo observar como uno de los que entró en la estancia lo hacía con brusquedad, quizás venía de una pelea acalorada ya que tenía rasguños en su rostro y la túnica desgarrada por varios sitios.

-¡Sírveme algo que sea fuerte, muy fuerte!¡Malditos soldados, son unos ineptos, todos, todos ellos!- Espetó gritando el individuo que ahora retiraba su capucha descubriéndose el rostro.

-¿Qué pasa ahora Morthar?- La dueña de la taberna preguntaba mientras llenaba una gran jarra con un líquido anaranjado.

-Los muy estúpidos dicen que desaparecieron en sus narices... ¡Ja! Como si los humanos tuvieran poderes... ¡Menuda escusa barata! ¡Deben admitir que los perdieron, parecen novatos, novatos todos!- Se desahogó tomando, bruscamente, la jarra que le ofrecía mujer. Los presentes observaron curiosos la escena. Lynx y Aldahir no podían creer lo que estaban escuchando ¿Humanos? ¿Fuera del eras? Se miraron, fugazmente, estupefactos pero decidieron seguir escuchando...

-Morthar debes tranquilizate, esto no te ayudará en nada. Nosotros también estábamos bastante asustados ese día, no me explico como llegaron aquí ¿Será una táctica para la inminente guerra? Quizás los humanos tramen algo...- La mesera parecía realmente preocupada cuando reveló como se sentía, pero no dejaba de echar comida en un cuenco.

-Puede ser, debemos estar atentos y encontrarlos a como dé lugar. Cuando los atrapemos confesarán todo lo que traman...

-Será difícil, Morthar, ya que aquel humano era un gran guerrero, todos vimos como tumbó a varios de los tuyos en menos de un minuto- Ahora la mujer se encontraba fuera de la barra sirviendo algún que otro plato repleto de comida.

-¡Ineptos, los míos son todos unos ineptos! Si yo hubiera estado aquí ese maldito humano no sale vivo, os lo aseguro- Estaba de pie dándose golpes en el pecho como si quisiera mostrar al mundo su poder. Los comensales dejaron de comer y miraron al hombre ahora parado mirándolos a todos. -Si alguien ve algo raro no dudéis en decírmelo, tenemos que estar preparados para todo. Siempre nos tachan de débiles y tontos pero esta vez no nos dejaremos, esta vez lucharemos ¡Por Cátathor!- Alzó su puño hacia arriba.

-¡Por Cátathor!- Todos los presentes alzaron sus copas imitando a Morthar y gritaron al unisono. Lynx y Aldahir también pero con menos ímpetu que los demás.

-¿Qué demonios estará pasando Lynx?- Susurró el joven.

-No lo sé pero si es algo importante lo sabremos pronto. Lo increíble es que han hablado de humanos ¿Humanos aquí? ¿Fuera del Eras? Es tan insólito...- La joven dio su primer trago del vaso de cerveza, ya casi olvidado, frente a ella.

-Es cierto... Y yo que pensé que este lugar iba a ser tranquilo. Me he equivocado...

Ya estaban en la habitación, había dos camas. Aldahir no pronunció palabra y se tiró literalmente encima de una de ellas. Lynx sin embargo se sentó en el sillón que daba a la ventana mirando el paisaje de fuera. ¿Qué había sido eso? Aún no podía creerlo... Su mente se trasladó dos años antes...
Aquella persona le suplicó que no lo hiciera pero... ¿Podía ser la oportunidad que estaban buscando para volver? Debía volver... Aunque sabía que podía ser el fin de todo, debía volver...



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