miércoles, 28 de noviembre de 2012

A través del tiempo I

Aquí os traigo el primer capítulo de mi primer(vanga la redundancia) fanfic, espero que os guste y comentéis para mejorar. El lunes que viene volverá el próximo capítulo de Elemental no lo olvidéis!!

Introducción





Capítulo 1: El camino más fácil


-¡Hana! Por fin podemos grabar el anuncio, dile a Onew que es pasado mañana- La joven se acercaba a ella con la respiración agitada, podía entrever que había llegado corriendo.

-¡Oh! Bien Jessy, gracias...- Respondió Hana, la recién llegada notó un tono muy apagado en ella, por lo que dedujo lo que le sucedía.

-¿Otra vez habéis discutido?- Lucía una sonrisa triste, algo que acostumbraba a hacer cuando le llegaban noticias de que su amiga había peleado con Onew. Cada vez esas peleas eran más seguidas y se sentía muy mal por Hana.

-No tranquila, no pasa nada...- Mintió la joven con mirada triste.

-Hana, soy tu mejor amiga ¿Aún crees que me puedes engañar?

-... Es que no sé que nos pasa Jessy, cada vez las peleas son peores, sé que no siente lo que dice pero me duelen algunas cosas...- Se rindió dejando escapar un suspiro. Jessy se acercó a ella para pasar su brazo por la espalda y acariciársela en señal de apoyo. Esto hizo que Hana comenzara a sollozar. -Ya lo he intentado todo, pero no sé que ha hecho que cambiara tanto amiga, no es el mismo- Confesó entre llantos. Estaba en un estudio de fotografía y la gente comenzaba a mirarlas, Jessy con paso decidido guió a su amiga a uno de los camerinos para que se descargara sin que ningún indiscreto se enterara.

-Ya tranquila, te lo he dicho muchas veces. El hace tiempo que no te merece, deberías pensar en ti en vez de intentar arreglarlo...- Ahora la tenía entre sus brazos, pero las lagrimas aún salían con más fuerza.

-¡Pero yo lo amo Jessy, solo intento que todo sea como antes!- Se había separado de su amiga para mirarla con el entrecejo fruncido, algo de lo que se arrepintió segundos después. Tristemente Jessy tenía razón, hacia meses que solo ella se esforzaba para ser feliz con él, pero este solo la alejaba con malas palabras y acciones... -Lo siento, no quería...

-Anda ya está, ven aquí- Interrumpió Jessy abrazando de nuevo a su mejor amiga.

Cuando estuvo más calmada alguien asomó por la puerta, era el fotógrafo:

-Hana ven, tengo que pedirte el horario de Onew para la semana que viene- Dijo mirando extrañado los ojos rojos de la joven. -¿Ha pasado algo?

-Eh... No, no. Ahora mismo voy, solo es un simple resfriado- Mintió Hana mientras miraba de reojo a su amiga. Cuando el hombre cerró la puerta tras de si, Jessy sonrió:

-Así que... ¿Un simple resfriado no?- Preguntó con tono irónico.

-Anda vámonos...- Recogió varios papeles que había encima de una de las mesitas del camerino. Estaban casi en la puerta cuando Hana agarró el brazo de Jessy, haciéndola parar en seco. -Gracias por todo amiga- Jessy simplemente sonrió y salieron allí con algo más de alegría en sus rostros.

Eran las nueve de la noche cuando llegó a casa, sabía que Onew volvería en un cuarto de hora por lo que sonrió mientras colocaba un par de papeles en la mesa del salón. Quizás esa buena noticia terminaría con los problemas que tenían últimamente. Habían vivido juntos antes del debut de Onew pero para no despertar la ira de algunas fans mantuvieron su relación en secreto por casi dos años. Hacía un año que descubrieron su compromiso, la carrera de Onew iba viento en popa y una noticia así fue bastante difícil para ellos pero tiempo después las cosas se calmaron y las fans aceptaron de buena gana a Hana. Decidieron comprar una casa en un recito residencial donde todo era demasiado bonito para ser verdad. Lo que ella no se imaginaba era el cambio drástico de su prometido meses atrás, cada vez SHINee era más famoso y la actitud de Onew era cada vez más distante, hasta que comenzaron las discusiones...

-Ya estoy en casa...- Su tono no era el más alegre que digamos, se quitó la chaqueta que traía y se dirigió sin más a la habitación.

-¡Onew! No me ha dado tiempo a darte la bienvenida...-Su voz se apagó cuando este paso delante suya sin ni siquiera dirigirle una sola mirada. Agachó la cabeza conteniendo las lagrimas y volvió al salón donde tenía una deliciosa cena preparada y los papeles en el sitio habitual de Onew. -Era de esperarse tonta ¿Por qué siempre haces lo mismo?- Recogió los folios y decidió ir hacia la habitación. Tenía una mezcla de sentimientos, miedo por la reacción de Onew al molestarlo y emoción al saber como iba a ponerse con la noticia.

Tocó con el nudillo de su indice en la puerta, se mordía el labio mientras empezaba a temblar nerviosamente.

-¿Para qué llamas si también es tu habitación? Cada vez eres más molesta- Al escuchar esto Hana ignoró lo ultimo (Ya estaba acostumbrada) y entró con una sonrisa. Onew estaba sentado a los pies de la cama, tirando del nudo de la corbata que llevaba.

-Déjame, lo hago yo- Hana se sentó al lado de él y dejó a un lado los papeles. Él accedió de mala gana. Mientras lo ayudaba, no paraba de temblar ante la noticia que estaba por darle.

-Demonios ¿Quieres dejar de temblar? ¿Qué te pasa hoy?- Tiró de la corbata ya desecho el nudo, arrebatándosela de las manos a Hana.

-Yo, yo tengo que decirte algo- Sus manos estaban ahora en sus piernas chocando sus dedos indice, haciendo sonar las uñas.

-Ya, dímelo- Posó su mano en las de ella para que dejara de producir ese sonido que lo ponía nervioso.

-Mira esto mejor- Le ofreció todos los papeles que tenía a un lado. Onew comenzó a hojearlos, su reacción no era la que Hana se esperaba y frunció el ceño al igual que su prometido.

-¿Qué demonios? ¿Quién ha asegurado que yo iba a hacer esto?- Ahora miraba con ira a la joven, como si hubiera cometido el peor error de su vida.

-¿Qué? Yo... Me dijiste que te gustaba la idea... Yo solo acepté para que tuvieras esta sorpresa...- Su cara se hundía cada vez más.

-¿Por qué haces esto? Nunca he dicho que quiera esto, ahora me vas a dejar mal ante ellos, al tener que rechazarlo ¿En serio, eres tonta?- Se levantó con bastante ímpetu.

-Tú me lo dijiste Onew, fuiste tú, yo solo quería hacerte feliz. Me dijiste que te gustaría lanzarte como solista para apoyar a SHINee y recuperar aún más apoyo- Se levantó yendo hacia Onew, para abrazarlo por la espalda. -Yo solo...

-Yo solo, yo solo- Remeó. -¡Tu solo eres una tonta y ahora encima eres molesta!- Se dio la vuelta liberándose del abrazo de Hana y la miró a los ojos. -Piensas que haces las cosas por mi bien y lo único que haces es molestarme...

-Yo... Yo siempre intento hacer todo para volver a estar como antes Onew, quiero que vuelvas a ser el de antes. Yo te amo, pero me haces daño, quiero que solo me quieras como yo a ti. Entiéndelo- Miró los ojos de Onew, por una extraña razón sintió miedo.

-Entiende tú algo que te voy a decir muy claro, y que veo que aún no captas... Tú eres el peor error que he cometido en mi vida, estoy contigo solo para no perder más popularidad de la que perdí cuando nos descubrieron. No sé en que pensaba para encariñarme contigo, solo quiero que hagas lo mínimo hasta que tenga el valor de anunciar nuestra ruptura. Así que ¡Dejame en paz de una vez!-Dicho esto le tiró a la cara todos los papeles que Hana ahora veía a cámara lenta, su corazón acababa de recibir una puñalada y estaba desgarrándose poco a poco.

-Yo solo sé amarte...- Con un hilo de voz vio como Onew la miraba, le pareció ver un gesto de dolor en su rostro pero demasiado dolida estaba para decir que fue cierto lo que observó.

-Pues deja de hacerlo- Salió sin más de la habitación, tomó su chaqueta y se fue cerrando la puerta principal de la casa de un portazo que hizo dar un respingo a Hana. Ahora sus lagrimas caían a borbotones por sus mejillas. No podía creer aún lo que había oído de la persona que más amaba. Lo había dado todo por él, sin él nada tenía sentido. Sus piernas temblorosas hicieron que cayera de rodillas al suelo y fue ahí cuando estalló en llanto. Su mundo estaba hecho añicos, una idea se le cruzó por la cabeza, algo descabellado pero que en esos momentos creía lo mejor para todos... Desaparecer.

Sin más se puso en pie como pudo y sacó algo de la mesilla de Onew, era el reloj de bolsillo que hace tres años le regaló, con ese obsequio se le declaró. Dijo que el reloj era una tradición familiar que pasaba de generación en generación y el gesto al dárselo a ella significaba que la quería por siempre a su lado, para crear una nueva familia. Sonrío levemente al recordar la hermosa sonrisa que le mostró cuando ella aceptó. También recordó cuando le dijo que su abuelo le había dicho que aquel reloj era algo mágico, que podía cumplir los más profundos deseos.

-Si tan solo fuera verdad...- Expresó la joven entre sollozos, escribió una nota a su prometido despidiéndose con todo el amor que aún le quedaba. Con aparente tranquilidad subió al ascensor hasta llegar a la azotea del edificio, siete pisos para ser exactos. Ya estaba notando el frío de la noche pero su cuerpo no temblaba, solo tenía una cosa en mente algo que la estaba alejando de la realidad por completo...

Ya estaba de pie en la cornisa, su cabeza dio vueltas a ver la altura y los diminutos que se veían los coches circulando. Respiró hondo y sonrió. No, aún no, debía aunque solo fuera una vez pedirle algo a aquel reloj viejo y desgastado, era en vano pero no perdía oportunidad de desear algo para su próxima vida.

-Solo desearía que si nos volvemos a encontrar me ames como yo a ti...- Dicho esto rodeó su cuello con la cadena del reloj dejándolo como si fuera un colgante, algo que hizo que no viera como brillaba con intensidad por unos segundos. Ahora sí, puso sus pies un poco más al borde e inclinó un poco más su cuerpo para dejarse caer, para desaparecer...

-¡No lo hagas!- Se escuchó un grito detrás de ella, antes de que se dejara vencer...


Capítulo 2: Los mecanismos del destino


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