lunes, 17 de diciembre de 2012

A través del tiempo III

Aquí un nuevo capítulo del fanfic "A través del tiempo". Espero que disfrutéis de él, besos!!!

Capítulo 2: Los mecanimos del destino






Capítulo 3: Ideas fijas y situaciones variables


-¡No lo hagas!-El corazón de la joven dio un vuelco al oír esa voz y su cuerpo tambaleó un poco, pero por suerte contuvo el equilibrio sin caer.

-No, solo es mi imaginación, Onew no me ama... Onew...- Se susurró Hana, esa mínima esperanza hacía que su cabeza le jugara una mala pasada. Volvió a posicionarse y cerró los ojos, una lágrima cayó por su mejilla.

-¡Por favor, no lo hagas!- El joven iba acercándose ya que veía que la mujer no se daba cuenta, no entendía el trance por el que estaba pasando aquella muchacha pero no permitiría que hiciera lo que estaba por hacer ante sus ojos. Guardó entre sus ropas aquel objeto que ahora molestaba, debía concentrar toda su atención en ella.

No vio como los de ella se agrandaron enormemente, no estaba alucinando, la voz de Onew volvió a sonar. Decidió girar su cuerpo pero sin bajarse de la cornisa, podría ser Onew, pero no la estaba deteniendo por que la quisiera, seguro que era para no sentirse culpable. Miró aquel rostro, su entrecejo estaba fruncido ¿Estaba preocupado? Imposible, solo era lástima. Algo llamó su atención, ¿Vestía un hanbok? Lo pasó por alto, debía decirle algo antes de irse, antes de desaparecer...

-Onew, no te sientas culpable por esto, yo solo haré lo mejor para todos. Ya que tu no me amas, no quiero ser una molestia para ti. Desaparecer, eso es lo que debo hacer...- Sus talones ya estaban fuera del borde cuando dijo las últimas palabras.

Jin Ki debía actuar rápido, debía detenerla con algo pero ¿Qué? Su cabeza daba vueltas mientras se acercaba a ella, por algún motivo ella parecía haberlo confundido con alguien. ¡Eso era! Eso podría hacer que la mujer se detuviera. Debía seguirle la corriente...
-¡No! Tu no eres una molestia. Yo... -Su mente titubeó al intentar decir esa palabra, jamás la había dicho a una mujer pero la situación lo requería. Debía mentirle para poder salvarla. -Yo... Yo te amo- Dicho esto pudo darse cuenta como los ojos de la joven se llenaban de lágrimas ¿Dio resultado? Ya casi estaba al frente de ella, era hermosa. Sus ojos aún húmedos, eran los más bonitos que había visto en su vida. Sus facciones eran sumamente delicadas pero a la vez desprendían tanta rudeza. Estaba totalmente embobado por esa mujer que ahora lo miraba. Por instinto le ofreció su mano para liberarla de aquella idea desquiciada de quitarse la vida y fuera junto a él.

-Yo pensé que todo lo que dijiste...- Comenzó a decir mientras no dejaba de mirar la extremidad que se extendía hacia ella. Su cabeza ahora estaba confundida ¿Debía creerle? Tan segura estaba de su decisión que ahora la confesión de aquel hombre ante ella la había hecho dudar de toda la situación.

-Todo lo que dije es mentira, la única verdad aquí es que te amo- Sus palabras salieron tan fluidas, jamás pensó que podría decir esas palabras a una simple desconocida, algo tan profundo y a la vez tan falso. Debía salvarla, lo que decía era una mentira pero todo para traer a esa mujer de nuevo a la vida. Aquella frase solo hizo que ella sonriera, algo que Jin Ki agradeció. Por fin le había sacado a esa extraña, pero bella mujer, la horrible idea de dejarse caer. Ella también extendió su brazo hacia él sin dejar de sonreír, el para darle más confianza le devolvió la sonrisa aun más amplia.

Ya casi sus manos se entrelazaban cuando un golpe de viento hizo tambalear a la muchacha. Su cuerpo se precipito al vacío pero la rápida mano de Jin Ki logró capturar la de ella. En segundos la joven miró hacia abajo. Por primera vez, en ese momento, sintió miedo de morir. Sus talones estaban en el borde de la cornisa y su cuerpo inclinado peligrosamente hacia fuera. Se aferraba a la mano del hombre que aún la sostenía. Un movimiento en falso y podría perder el equilibrio que ejercía el joven hacia el interior de la azotea. Jin Ki solo podía hacer una cosa, tirar fuerte de la extremidad de la joven y dejarse caer sobre su peso para atraerla hacia dentro.
Y así fue, pero el resultado fue un tanto incomodo, ya que la joven al recibir tal impuso se abalanzó hacia él y para que no cayera este la agarró de la cintura. Jamás había tenido a una mujer tan cerca, sus rostros estaban a pocos centímetros y al parecer solo él se daba cuenta de lo que estaba sucediendo. Hana sonrió aún con sus ojos llorosos y paso sus brazos por el cuello de Jin Ki. Este totalmente desconcertado no pudo impedírselo y recibió el abrazo sin más.

-Onew. Te amo, te amo tanto...- Ese susurro en el oído fue demasiado para Jin Ki. Bruscamente se liberó del poderoso abrazo de Hana que por la euforia casi no lo dejaba respirar.

-Señorita yo...- La sostenía de los hombros ya que quizás lo que iba a decirle podría volver a insertarle aquella absurda idea del suicido en su cabeza.

-¿Señorita? Onew...- Su cara reflejaba de nuevo confusión. ¿Todo era una mentira? No se resignaba a creerlo, la había salvado. En el último minuto llego a por ella y la había salvado... -Anda vamos abajo la cena todavía está en la mesa- Agarró la mano del hombre que creía su prometido y tiró pero él no se dejó manejar.
-Tengo que decirle algo, yo...- De nuevo intentaba decirle la verdad pero ¿Qué verdad? ¿Que le había mentido frescamente diciéndole que la amaba o que por arte de magia apareció en un lugar totalmente desconocido para él? Ambas respuestas iban a tener reacciones totalmente distintas que llegarían al mismo punto... Hacerla volver a esa idea descabellada.

-Solo vamos a cenar ¿Sí?- Lo interrumpió de nuevo, solo quería impedir aquellas palabras que quizás volvieran a hacerle daño. Ahora tiró más de la mano de Jin Ki pero esta vez él si dejó guiarse por aquella mujer ¿Qué estaba haciendo?

La puerta del ascensor se abrió, Jin Ki abrió su boca por la sorpresa pero debía contenerse al lado de esa mujer así que solo imitaba todo lo que ella iba haciendo. Entraron al ascensor y al sentir que se movía no pudo contener un quejido, estaba aterrado por lo que Hana lo observó desconcertada, ahora volvía a mirar su atuendo ¿Qué hacía con un hanbok? Quizás en su hogar le respondería tranquilamente.

Cuando llegaron, Jin Ki solo sabía mirar hacia todo su alrededor, tantas cosas, todo tan extraño... Por fin Hana se atrevió a preguntar por el atuendo de Jin Ki, este aún seguía mirando las paredes y algún que otro mueble.

-Ahora, dime ¿Qué haces con un hanbok? Cuando saliste de aquí estabas vestido normalmente...- Sus manos ahora se posaban en los pliegues, luego en el pecho, la cintura, examinando cada detalle de la prenda de Jin Ki. Demonios ¿Qué le pasaba a esta mujer? ¿Con quién lo había confundido? ¿Su marido? Parecía que entre aquel individuo, al que al parecer era idéntico, y ella había bastante confianza, tanta que aquella joven se daba la libertad de manosearlo sin tapujos. Su paciencia tenia un limite y dejarse tocar lo excedía, solo agarró a la joven por las muñecas.

-Por favor, deja de tocarme- Él mismo notó como el tono en que habló fue más brusco de lo que pretendía, solo deseaba que dejara de hacer aquello ya que no podría responder ante eso de manera coherente. Quizás en ese mundo la gente era así de cercana pero de donde venía eso solo era normal en un matrimonio.

La joven dejó de sonreír, algo que por alguna extraña razón fue una punzada para Jin Ki. Pero sin más la joven volvió a sonreír como si intentara esconder que le había dolido, él notó que no era la primera vez que recibía un trato tan brusco, lucía como si estuviera acostumbrada a ello.
-Ven, vine temprano para poder prepararte la cena. Es tu preferida, así que disfrutemos de ella- Jin Ki aún estaba en shock ¿Tanto sufría esa mujer como para acostumbrarse a que la trataran mal? Ya iba descubriendo el motivo de su locura al querer tirarse de aquel sitio.

-¿No te enfadas por haberte gritado?- No lo pudo resistir, ver a una mujer tan sometida no podía soportarlo. De donde venía todas las mujeres eran así, tenía la esperanza de encontrar a una diferente pero por lo visto en otros mundos era exactamente igual. -¿Vas a dejarme que te grite, que te trate mal?

-¿Qué...- Estaba boquiabierta, Onew preguntándole esas cosas. Jamás lo había pensado, solo callaba en estas situaciones. Siempre quería que él no se molestara con ella. Pero ¿Estaba ahora enfadado porque no le había respondido? ¿Qué pretendes Onew?

-¿Vas a quedarte ahí sin más?- Esa pregunta ya era el colmo, podía quererlo mucho pero que preguntara aquello fue la gota que colmó el baso. Siempre intentando hacerlo feliz y ahora ¿Quería que peleara con él?

-Primero, me dices que no me amas y que yo deje de hacerlo. Luego me salvas y yo como una tonta creo que es porque en verdad me amas. Al llegar aquí veo que seguimos a lo mismo de siempre ¿Y ahora que intento llevar la fiesta en paz me incitas para que pelee contigo? ¿Qué te crees que soy Onew? Casi me suicido por ti ¿Me detienes para que ahora cambies de aptitud a una peor?- Estaba furiosa, toda la rabia que tenía acumulada durante todo el año anterior la estaba soltando. Justo ahora se daba cuenta ¡Casi se suicida por él! Esa persona que solo tenía malas palabras para ella. Esa persona a la que no le importaba. Esa persona que ahora ¿Le había ayudado a descargarse? ¿A darse cuenta que lo que había estado a punto de hacer no valía la pena? Su cabeza daba vueltas demasiado confundida, Onew era un capullo a las nueve de la noche y a las diez era la persona que la había salvado y la ayudado a soltar todo lo que la afligía. Ese día había sido el más extraño de toda su vida. Cayó desmayada en el sueño, había colapsado.

-¿Ya estás mejor?- La voz parecía estar lejos, pero al abrir los ojos la joven encontró el rostro de Onew muy cerca. Estaba sentado en la cama, al parecer la había llevado hasta allí en brazos. -No supe que hacer así que después de buscar un sitio cómodo subí aquí, vi esta cosa y la vi confortable- Lucía una sonrisa angelical, aquella que Hana no había visto en mucho tiempo ¿Qué estaba pasando? Sus palabras la confundían, hablaba cosas sin sentido y no comprendía nada. Se llevó la mano a la frente.

-Onew, dime ¿Por qué eres así?- Lo miró a los ojos, algo era distinto ahora que lo miraba fijamente. No podía descubrir lo que era, pero se sentía bien al observarlo.
-Haber como se lo digo... Yo no soy ese tal Onew- Afirmó sin dilación Jin Ki. Miró a la joven que ofrecía una mueca de burla.
-Anda, déjate de bromas Onew- Su expresión se volvió seria, quería que de verdad le dijera que estaba sucediendo con él.
-Yo no soy ese tal Onew, yo soy un joven adinerado que hace unas horas estaba comiendo con su fiel amigo y de la nada apareció en este lugar extraño, donde una mujer rara muy estresante me quiere hacer “cosas” y donde todo lo que digo parece ser ignorado. Yo no soy Onew, yo me llamo Lee Jin Ki ¡Lee Jin Ki!- Estaba alterado, por fin pudo decir la verdad que aquella mujer no le había dejado expresar hasta ahora, de pie frente a ella y gritando su increíble historia. Si lo pensaba bien, era lógico que ella no le creyera. Él, por poco, tampoco lo creía.
-Onew ¿Qué...- Ahora lo miraba aterrada, no creía nada de lo que había dicho. ¿Tan difícil era decirle la verdad?

-¡Hana!- Alguien había gritado desde el salón. Hana salió disparada cerrando fuerte la puerta de la habitación tras ella, dejando a Jin Ki dentro totalmente mudo por la voz que acababa de oír. La había reconocido... Era su voz pero ¿Cómo?

Corrió por el pasillo hasta las escaleras, para comprobar lo más increíble que había presenciado en toda su vida. Esa voz era de Onew estaba abajo, en el salón... Pero ¡¿También en la habitación?! Giró su rostro hacía la puerta de su cuarto y volvió su mirada a Onew, al que estaba en el salón ¡¿¡¿Qué estaba pasando?!?!


Capítulo 4: ¿Un sueño o una jugarreta del destino?


 Licencia de Creative Commons