domingo, 17 de febrero de 2013

Los hijos del Kraken I

Aquí os dejo el capítulo 1 de mi fic con Yonghwa, espero que lo disfrutéis :)


Introducción






Capítulo 1: Tapadera


-¡No! Aún no, necesito un par de minutos más, solo dos minutos- La joven se acercaba ahora al escritorio de aquel despacho, haber tenido esa caída, tan estúpidamente oportuna minutos antes, le había retrasado en su cometido. Hace tres meses hubiera saltado esa distancia sin ninguna dificultad pero aun no se recuperaba del incidente anterior. Maldita sea, debía haberlo visto pero Boa a veces no le hacía ningún caso. Ella y sus supuestos trucos... Ya estaba cansada de eso y tuvo que improvisar algo, algo que le costó varias costillas, dos dedos del pie y la tibia derecha rota. Caer cinco metros desde una cornisa no es moco de pavo, cualquiera hubiera estado hospitalizado por meses. No duró ni dos, se ahogaba entre las cuatro paredes de la habitación y cuando el Kraken se enteró de su “huida” del hospital puso el grito en el cielo ¿Qué demonios? Podía afrontarlo, ella no era como los demás. Nadie le ganaba en cabezonería y mucho menos cuando tenía una misión que cumplir.
 
Ahí estaba aún adolorida por el golpe al bajar al balcón de esa mansión ¿Por qué no se había fijado en que la teja estaba tambaleándose? ¿Donde tenía la cabeza?
 
-No tenemos dos minutos Águila, en menos de sesenta segundos se restablecerá las redes de seguridad de la casa ¡Debes salir de ahí pitando!- La voz de Tower se escuchaba bruscamente por su pinganillo. En cada misión había alguien que la guiaba como a todos su hermanos por casas, mansiones e incluso lugares públicos hacia recorridos seguros mientras manipulaban todo a su alrededor facilitando la infiltración, sin fallos, allí donde se propusieran entrar -y salir-. Larry jamás había tenido que intentar persuadir a los que guiaba pero con ella era diferente. Odiaba que Lara siempre hiciera las misiones más arriesgadas de lo que eran aunque debía reconocer que si más de una vez le hubiera hecho caso no habrían podido completar con éxito muchas de ellas. La admiraba demasiado pero también comprendía el alto peligro al que se enfrentaba la muchacha. Le llevaba varios años de experiencia e intentaba aconsejarle métodos más seguros, algo que ella ignoraba por completo. Él era un tipo de treinta y dos años guerreando con una de veinte tres por un micrófono, algunas veces deseaba tenerla al lado para darle un par de collejas por no cumplir sus ordenes. Era la única que lo sacaba de quicio, reconociendo sobretodo su valentía y tenacidad para cumplir lo que se proponía. Por si mismo ni se plantearía hacer lo de Lara. Demasiado arriesgado...
 
-Ya estoy frente al ordenador, dime ¿Donde está la información?- No había vuelta atrás, demasiado cerca de conseguirlo como para retroceder sin más.
 
-Maldita sea Lara
 
-Ten cuidado de a quien nombras Larry- Era una linea segura para hablar pero no estaba de más seguir llamándose por sus alias, por algún error podrían oír su nombre y meterse en problemas innecesariamente. -Venga dime, tú mismo lo has dicho: No tenemos tiempo- Se hallaba con las manos a la cadera esperando la respuesta de su guía.
 
-Mierda...- Se dio por vencido y continuó hablando para indicarle que hacer. -Verás un pendrive en el primer cajón, cuando lo introduzcas mándalo al correo que te apunté antes y recuerda no borrar el proceso después... Así pensarán que él mismo lo ha mandado ¿Te quedó claro?
 
-Entendido- Mientras asentía levemente comenzó a hacer todo lo que Tower le había dicho.
 
Cuando el correo se cargaba para ser enviado se escuchó un sonido detrás de la puerta del despacho, al parecer alguien intentaba entrar. El ruido de las llaves alertó definitivamente a la joven que en un segundo estaba apoyada en la pared justo al lado de la puerta. Esta al abrirse la ocultó como había previsto, contuvo la respiración unos segundos esperando que aquel individuo no viera nada extraño y se fuera. Mientras lo observó. Un hombre mucho más alto y bastante corpulento giraba su rostro hacia la ventana. Maldición, estaba abierta. Dirigió sus pasos hacia ella para cerrarla. Al volver corría el riesgo de ser vista por lo que lo siguió con la mirada calculando la fuerza, habilidad y destreza del tipo. Podía con él, era mucho más rápida. Estaba segura. Comenzó a seguirle de cerca para atacarlo en el momento justo.
 
-¿Águila? ¿Qué ocurre?- “Bastante inoportuno Larry” resonó en su cabeza. Diablos, eso lo había escuchado tan claro como el agua. Ese hombre se giró ya sabiendo que alguien estaba detrás suya acechándolo. Lo que observó fue a una joven totalmente de negro y con una mascarilla que tapaba la parte inferior de su rostro solo pudiendo avistar sus ojos. La vio inmóvil, eso le dio confianza, se veía delgada, alta pero no muy fornida por lo que intuyó que la derribaría en el primer golpe. No fue así...
 
En un abrir y cerrar de ojos dirigió un puñetazo certero hacia la cara de la chica, lo raro es que no lo encontró. Su golpe fue al aire, sus ojos se abrieron ante aquella rapidez, lo había esquivado con demasiada facilidad. Era una profesional, entonces debía usar algo más contundente. Lara entrevió la intención del tipo, este en un segundo había sacado un arma de su cadera. No lo suficientemente rápido para ella. Cuando la apuntó solo pudo mirar como sin tiempo a reaccionar los brazos de la joven tomaron el suyo retorciéndolo a su espalda. Soltó un grito de dolor y el arma cayó a sus pies. Sintió un objeto chocar fuertemente en su coronilla y al igual que la pistola su cuerpo quedó tirado en el suelo.
 
-¿Águila?
 
-Ya, tranquilo. Un pajarito salió de su nido para ser comido por mi- Escuchando la molesta risita de Larry se volvió al escritorio donde se dio cuenta que el correo ya había sido mandado. Misión cumplida. Ahora debía encontrar una manera de salir de allí.
 
-¡Lara! Todos los sistemas de seguridad han sido restaurados ¡Sal de ahí ya mismo!- Rodeó el escritorio no sin antes haber dejado todo perfectamente colocado para salir pitando como si no hubiera un mañana de allí. Ya estaba encaramada entre las enredaderas de la pared de aquella mansión. Cuando había alcanzado el tejado abrió sus ojos hacia su derecha, una bala había pasado justo por detrás de su cabellera. Debía darse prisa si no quería acabar muerta.
 
-He podido abrir una brecha en la casa contigua, si todo va bien tendrías treinta segundos para alcanzar ese punto y salir de allí sin que nadie te siga. Pero... Debes saltar, ten cuidado- Notó como la voz de Larry era bastante intranquila así que mientras andaba por aquel tejado decidió bromear para calmar el ambiente.
 
-Estás hablando con Águila, los demás deben tener cuidado conmigo- Dicho esto llegó justo al borde de la cornisa. Ambas casas se separaban por cinco metros de distancia, estaba en el tercer piso. Suspiró para hacer desaparecer cualquier inseguridad y fantasma del pasado mientras hacia carrerilla hacia el vacío.
 
Gritó triunfante mientras estaba en el aire impulsada por su esfuerzo anterior. Cada salto era un chute de adrenalina para ella. Lo disfrutaba cada milésima de segundo hasta que tocaba de vuelta el suelo. Se sentía libre entre tanta inmundicia. Vale a lo que se dedicaba no era algo que se podría catalogar como honorable pero saber que muchas personas estaban detrás de ella intentando atraparla sin éxito la subía al mismísimo cielo. Lo logró, para aminorar el golpe al llegar al suelo de esa azotea giró su cuerpo en una media vuelta de campana repartiendo el impulso hacia todas las partes de su cuerpo para no dañar demasiado sus tobillos ni manos.
 
Se giró para mirar desde donde había saltado y mandó un peculiar saludo a los hombres que no se arriesgaron a saltar como ella. Su corte de manga los hizo apuntarla con sus pistolas pero ya había logrado avanzar corriendo hasta el borde de ese otro edificio desapareciendo al dejarse caer de allí.
 

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Miles de personas se movían al son de la música, el eufórico Yonghwa se volvía loco con cada respuesta del publico. Daría todo lo que tenía por estar día y noche encima de un escenario para no bajar jamás. Su banda de rock era su familia y su hogar era cada actuación que él y sus compañeros brindaban.
 
Lo que ninguna de las personas que disfrutaban de aquel recital esperaba es que un disparo atravesara la guitarra de Yonghwa rozándole la piel del antebrazo. El caos reinó en el complejo habilitado para el concierto, la gente gritando y corriendo en avalancha hacia las salidas hacían de aquello un infierno. El líder del grupo, aun inmóvil por el shock en el que estaba, ni notaba la sangre que desprendía su herida del brazo. Rápidamente uno de los del staff lo guió fuera del escenario protegiéndolo de otro intento de atentar contra su vida.
 
-¡¿Quién demonios se hará responsable de esto?! ¡¿Estáis locos o qué?! ¡Yonghwa podía haber muerto por no hacer bien vuestro trabajo!- Saliendo de su trance fue lo único que escuchó Yonghwa antes de desmayarse.
 
Despertó entre las sábanas, estaba en una habitación de hospital. A su cabeza volvieron todos los recuerdos de la noche anterior. Se miró el brazo, vio las estrellas al tocarse demasiado fuerte la herida. Aun vendada notaba tirantez en la zona de los puntos. Dios como dolía.
 
-¿Ya estás mejor?- Vio a Jonghyun acercarse a la cama para coger un taburete y sentarse en este.
 
-¿Qué fue eso?-Se incorporó con la ayuda de su amigo, este le facilitó otra almohada para que se sintiera aun más cómodo.
 
-Dicen que un fanático, sospechan que es el de la última vez- Cuando le arregló el improvisado respaldo volvió a sentarse pero ahora más cerca de la cama.
 
-¿Me estás diciendo que ese tío aún sigue por ahí fuera?
 
-Así es. Oye sé que no te va a gustar la idea pero el manager piensa ponerte un guardaespaldas- Le ofreció una sonrisa torcida al desvelar la idea que tramaban sin que él se enterara.
 
-Si los demás son unos ineptos dejando entrar a psicópatas a un concierto yo no tengo por qué pagarlo Jonghyun. No aceptaré a ningún estúpido armario de tres puertas que me atosigue y no me deje hacer nada que me apetezca. Me niego- Estaba mirándolo con total seriedad algo que hizo reír a su amigo sin restricción. -¿Te ríes?
 
-Sí. De tu locura hermano, estás loco. No todos los guardaespaldas son así, imagina que te toca una chica... Hace tiempo que no sales con una. A ella podrías invitarla a salir- Sugirió entre risas.
 
-Sí, como si tuviera tanta suerte. Además no, no quiero a nadie que me proteja, solo deseo que atrapen a ese imbécil lo antes posible y pueda estar tranquilo- Eso esperaba, sinceramente...
 
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-¡¿Qué?! ¡¿Qué... Cómo ha ocurrido?! ¡Dime!- Agarraba el móvil tan fuerte que si no fuera un objeto duro lo habría reventado de la presión. Corría ahora por el puente de la autopista hacia el hospital del centro de la ciudad. Alguien había hecho caer intencionadamente un andamio hacia la calle, casualmente su madre pasaba por ahí. Al llegar la policía estaba en la puerta de la habitación, antes de entrar preguntó. -¿Qué es lo que pasa?
 
-Creemos que es el mismo de la vez pasada, su método es el mismo joven. Incidente que parecen causales pero que al final son incentivados por él. No sabemos aún que quiere de usted pero al parecer no descansará hasta conseguirlo- El mayor de los dos policías le habló con demasiada parsimonia. Aquello cabreó demasiado a Yonghwa, estaba hirviendo de la ira.
 
-¡¿Y qué demonios hacéis vosotros?! ¿No estáis para esto?! ¡Maldita sea! ¡Mi madre casi muere aplastada joder!- Estaba a centímetros de la cara del agente que si no fuera porque lo comprendía lo hubiera detenido por su falta de respeto.
 
-Le sugerimos un guardaespaldas y usted se negó joven- Respondió con la misma tranquilidad de antes, Yonghwa se calmó lo bastante como para reconocer parte de la culpa.
 
-Sí, pero me negué a que me protegiera a mi. Nunca pensé que esto involucrara a mi familia. Hagan lo que quieran, pongan seguridad en mi casa, un guardaespaldas o lo que sea a mi madre y a mi pero ¡Háganlo rápido!
 
-Así será joven. Tendrá noticias nuestras mañana- Sin más abandonaron el lugar y Yonghwa se apresuró en entrar a la habitación de su madre para asegurar que se encontraba realmente bien.


Capítulo 2: Protegiendo a un idiota


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