viernes, 15 de marzo de 2013

A través del tiempo VIII

El capítulo 8 de esta aventura a través del tiempo. Espero que lo disfrutéis...


Capítulo 7: Buenos amigos en situaciones difíciles





Capítulo 8: ¿Solo en casa?


Ya estaba bajando las escaleras, ahora lucía pantalones grises con una americana negra de mangas francesas, debajo de esta una camisa blanca. Calzaba unos tacones, de punta redonda y con una ligera plataforma, también negros. Su pelo color café, ya seco, había dejado unas ondas naturales que resaltaba las facciones de su fino rostro, por lo que suelto la hacían aún más atractiva. Sabía perfectamente como sacarse provecho. Su sentido de la moda volvía loco a Key ya que sus gustos eran similares, ambos tenían un estilo impecable y salir de compras era lo que los aislaba de todo lo demás. Esta salida era ni más ni menos que para ayudar a Hana con la desafortunada situación en la que se encontraba. Key no permitiría que ese día con él recordara nada que pudiera afligirla.

-Si no fueras mi cosita adorada te hubiera besado salvajemente antes de bajar el primer escalón- Los ojos de Key estaban despidiendo estrellitas al ver a su amiga. Un codazo de Jonghyun lo hizo cambiar su mueca por una de total enfado. -Dejame bruto, no sabes admirar la absoluta belleza

-Sí que la admiro, incluso más que tú- Su tono fue tan leve que Key ni lo escuchó. Verla bajar había despertado muchas cosas en él. Se le había tirado encima si estuviera estado a solas con ella. “Dios ¿En qué estas pensando Jonghyun?” Se molestó consigo mismo por esos pensamientos. Ella no era cualquiera, a ella debía respetarla. Ella era la mujer que por caprichos del destino aún amaba.

-¡Ah! Falta algo muy importante- Avisó Key mientras sacaba algo de uno de sus bolsillos. Hana ya estaba a su lado cuando observó de que se trataba. -Los vi en una boutique y no pude resistirme, con ese conjunto te quedarán divinos Hana- Extendió su brazo hacia una de las orejas de la muchacha. Eran unos pendientes de plata muy delicados. Tenían la forma de dos dados, sus puntitos en vez de ser el típico negro estaban hechos de piedras preciosas.

-¡Oh! Key son preciosos. Pónmelos, pónmelos- Mientras decía esto inclinaba su cabeza para que su amigo pudiera maniobrar y ponerle aquellos pendientes. Desde la cocina Jin Ki veía curioso toda aquella escena remeando con su cabeza a aquel tipo. ¿Por qué tantas atenciones si solo era su amigo? Giró la mirada hacia Jonghyun, se sintió fatal cuando observó la cara de este, seguramente la suya estaba igual. Tener algo en común con ese estúpido lo llenaba de ira. Al esconderse de nuevo no divisó que uno de los cajones estaba abierto y se dio un golpe fuerte en su codo.

-¿Qué ha sido eso?- Preguntó Jonghyun dirigiendo su mirada a la cocina. Hana abrió sus ojos, debía tener alguna idea para que Jonghyun no fuera a comprobar que provocó aquel ruido. Por fin se le vino a la cabeza...

-Es Nano, nuestro nuevo gato Jonghyun- Sonrió disimulando su nerviosismo al ver que quizás aquella excusa no era creíble. Decidió añadir algo más contundente. -Además esta casa está muy bien vigilada por cámaras de seguridad y alarma. Solo Jessy, Key y tú tenéis la clave de la puerta- Por lo visto eso si tranquilizó a Jonghyun y sonrió sin más dándole la razón. -Vámonos que no aguanto las ganas de atrampar con todo lo que encuentre

-Esa es mi chica- Key casi corrió hacia la puerta, ofreció uno de los bolsos colgados en la entradita a su dueña y abrió alegremente la puerta. Hana antes de pasar por la puerta como sus dos amigos echó un último vistazo a Jin Ki, ya se estaba poniendo de pie cuando le sonrió. Sintió algo extraño cuando aquel hombre solo le devolvió una mueca de fastidio. -¡¿Hana?! ¡Venga!- Notó la mano de Key tirar de su brazo, casi tropieza por la fuerza que ejerció la diva pero le dio tiempo a cerrar la puerta tras de si.

-Jin Ki, mejor no toques nada- Se dijo en voz alta, observó todo a su alrededor y dejó salir un suspiro de su boca. Ahora se acordó de aquel aparato que Hana le había dado minutos antes. Su forma era tan fina que no podía adivinar de que se trataba así que simplemente lo puso encima de la encimera. Quizás ella se lo explicaría con más calma a su regreso.

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Ya estaban en aquella ciudad comercial, era inmensa y el espacio favorito de aquellos dos amigos que ahora corrían para entrar a ella. Jonghyun los seguía pero quedándose atrás, esos dos locos eran como perritos, volverían solo para comer así que avanzó tranquilamente sin preocuparse por ellos.

-¡Aw! ¡Hana mira esto! Debe quedarte genial- Estaba frente a un escaparate. Un vestido negro con piedritas doradas acaparaba ahora toda su atención. Tenia muy buen gusto y aquella prenda iluminó también los ojos de Hana. -Vamos dentro- Otro tirón para un brazo ya adolorido, pero no le importó, amaba el comportamiento de Key. Todo era rápido con él, tanto que no le daba tiempo a pensar en nada más, lo agradecía en esos momentos.

-¡Oh! ¡Chicas es Jonghyun!- Una voz entre un grupo de unas seis muchachas avistó a Jong, este estaba sentado en una terraza tomándose un café. Sabía que lo de Hana y Key iría para largo así que parar a descansar un rato no le venía nada mal. El ver a aquellas jovencitas acercarse a él lo puso nervioso, le gustaba estar con las fans pero un respiro era lo que necesitaba ahora, no ser agobiado. Si la gente viera que atendía a esas pequeñas, en minutos tendría una cola infinita de fans pidiendo atención. Intentó disimular poniéndose sus gafas de sol y yéndose de aquel lugar. Demasiado tarde... Una de las muchachas le agarró el brazo para después ofrecerle un papel, quería su autógrafo.

-Ven, vamos por aquí- Guió Key. Ya habían salido de aquella tienda, un par de bolsas colgaban de sus brazos.

-Espera ¿Ese no es Jong?- Preguntó Hana mirando a un tumulto de gente, en el centro alguien muy parecido a Jonghyun firmaba autógrafos sin parar.

-Jaja sí, es él. ¿Qué te parece si aprovechamos para entrar allí?- La mueca de Key detonaba malicia, Hana sonrió aun con un poco de pena por Jonghyun pero accedió asintiendo sin más. Era el recreativo más famoso de aquel lugar por lo que si entraban podían encontrarse con muchas fans deseosas de autógrafos pero el revuelo de que Jonghyun estaba allí había hecho que aquel sitio quedara vacío. Oportunidad perfecta para divertirse sin preocuparse por nada.

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En casa de Hana, Jin Ki estaba contando los segundos para la vuelta de Hana. ¿Por qué la esperaba? Ah sí, su estómago le dolía... No había comido nada en un día. No debía tocar nada pero moría de hambre... Andaba del salón a la cocina y de la cocina al salón.

-Lo siento, debo comer- Sin más fue a la cocina comenzó a abrir todos lo cajones y puertas de los muebles sin encontrar nada que fuera comestible para él. Hasta que, bingo, se topó con el frigorífico. Al abrirlo sintió un escalofrío ¿Cómo podía desprender tanto frío aquella cosa? Acercó su rostro para sentir como su nariz se congelaba. -¡Wow! ¿Qué será esto?- Observó como había envases, cuencos y cosas que ni sabía lo que eran pero que lo dejaban anonadado. Inspeccionó un poco más aquello, cuando iba a cerrar la nevera se dio cuenta de que abajo había una especie de rábano. Eso sí parecía reconocerlo... Lo tomó en sus manos y lo olió, sí era lo que pensaba. ¿Qué podía hacer para cocinar eso? Se sintió frustrado al ver que no había nada a su alrededor para ni siquiera cortarlo. Cruzó sus brazos en señal de infinita frustración. Se dirigió al salón para sentarse en ese gran sofá. Había algo parecido a ese artilugio que Hana le había dado antes pero este tenía varios botones que sobresalían. Su mente automáticamente recordó el desastre del cuarto de baño. -Tú quédate mejor ahí quietecito...- Le habló al mando de la tele mientras lo dejaba en la mesa justo donde lo había encontrado.

No, no podía ser. De nuevo estaba atraído por algo que sabia no debía tocar. Maldición... Agarró aquel objeto y pulsó el primer botón. El salto que pegó no fue normal, un nuevo objeto endemoniado le estaba hablando, era la tele, la había encendido. Al caer sobre aquel sofá agradeció que fuera blando ya que de no haber sido así a su cuerpo se le hubiera sumado otro moratón. Se acercó con miedo hacia aquel objeto que desprendía imágenes. ¿Como era posible? Era un objeto grande pero plano como podían caber aquellas personas ahí. Inspeccionó todos los lados de la televisión ¿Qué clase de brujería era esa? Se concentró en observar lo que salía. Eran las noticias, estaban anunciando precisamente un concierto de SHINee. Lo vio, encima del escenario estaba ese tal Onew con cuatro tipos más, a dos los reconoció. Key y Jonghyun estaban en aquella pantalla al lado del hombre idéntico a él.

-¿Por este tipo me ha confundido? Demonios ¿Qué hace bailando de esa manera? Parece idiota- El solo conocía las danzas regionales, pensó que quizás en esa época en la que estaba esos eran bailes típicos pero igual le parecieron ridículos. Escuchó la voz de Onew, luego la de Jonghyun y por último todos juntos, reconoció que se escuchaban bastante bien. Tocó la pantalla al ver que enfocaban a ese tipo igual a él. Parecía estar mirándose en agua cristalina, se tocó su rostro con una mano y con la otra la cara que ahora estaba en primer plano en aquel objeto. -Si soy igual... ¿Por qué ella me trata tan mal? ¿Será que quizás soy su desahogo? ¿Me trata como en verdad quisiera tratar a ese patán?- Volvió la mirada a la imagen y golpeó fuerte. No debió hacerlo, el equilibro de la tele pendía de un hilo al ser plana su soporte no aguanto tal fuerza ejercida y cedió. La tele cayó hacia atrás, chocó con la mesa y después fue a caer al suelo. El enchufe fue arrancado de cuajo por la fuerza de la tele al caer y unos chasquidos salieron al tocar el suelo. Jin Ki intentó agarrarla antes de que llegara al suelo pero fue en vano, demasiado rápido. Dios la había vuelto a pifiar. ¿Cuando aprendería que en ese sitio no debía tocar nada? No quería ni imaginarse la cara de Hana al volver. Se sentía fatal pero no quería pensar en la reprimenda de la mujer así que se pasó la mano por la cara y respiró fuertemente. Decidió sentarse en aquel sofá hasta que llegara, ahora sí que no se atrevería a tocar nada más, o eso pensaba él... Ese mueble era bastante cómodo, se recostó para quedarse completamente dormido.

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-Key, creo que debemos liberar a Jong. Me parece demasiado cruel dejarlo solo con tanto alboroto- Expresó Hana mientras se terminaban de comer un cucurucho. Habían estado jugando en varias máquinas de aquel recreativo. La sonrisa de la joven ya no sería remplazada por la mueca triste que lucía horas antes. Su amigo había logrado su cometido así que para finalizar su misión terminaron con un rico helado.

-Jaja tienes razón, el pobre debe estar agobiado con tantas fans alrededor. Vamos- Dicho esto se levantó recogió todas las bolsas que contenían la ropa recién comprada para ambos y cogió de la mano a Hana. Al llegar observaron como el tumulto aun seguía creciendo y podía verse como un Jonghyun agotado pedía auxilio con su mirada. -¿Preparada para correr?

-Sí, Key, preparada- El método que siempre utilizaban en estas ocasiones. Arriesgado pero a la vez demasiado divertido. Asintió con una sonrisa de oreja a oreja. El silbido de Key atoró un poco sus oídos pero igual miró a Jonghyun. Este giró su rostro hacia sus amigos, se sabía aquella señal de memoria, sabía perfectamente lo que tenía que hacer a continuación.

-¡Noonas saranghae!- El grito tan adorable de Key hizo reír a Hana. Pero ver a aquellas chicas girar para comenzar a correr hacia él la hizo sentir miedo por unos segundos. La mano de su amigo la guió para que comenzaran a correr hacia la dirección contraria. Debían desaparecer antes de que aquellas chiquillas los alcanzaran. Varias veces se desorientó pero gracias a los tirones que Key le daba iba siguiéndolo muy de cerca. Reían, reían como niños mientras huían, podría decirse que aquel momento fue muy refrescante para aquella mujer que ahora corría dejando atrás cualquier rastro de tristeza.

Jonghyun ya estaba en el aparcamiento cuando llegaron, intentaba disimular que también había corrido hasta allí pero su respiración agitada lo traicionó. Sexy, si demasiado sexy ver a Jonghyun así. Cualquier cosa que hiciera ponía nerviosa a Hana y más tratándose de su ex. Jamás adivinó que lo hacía tan deseable pero siempre le sacaba aquellos pensamientos un tanto vergonzosos para ella.

-¡Dios! Son insaciables esas niñas ¿Os lo habéis pasado bien traidores?- Acusó con tono molesto Jonghyun ¿Los había descubierto?

-¿Te has divertido con tus fans?- Key admitió con eso que su acusación era cierta.

-No tanto como vosotros ¿Se siente bien abandonar a un amigo? Os he visto huir- Hana se sentía un poco culpable pero no podía evitar reírse con Key aunque sabía que Jonghyun no estaba molesto seriamente. Su tono era burlesco y su rostro estaba esbozando una sonrisa. -Sois dos malos amigos ¿Lo sabíais?

-Anda, si al final te hemos salvado. Vámonos- Las palabras de Key hicieron soltar una carcajada a Jong que se disponía a ir hacia el coche con el que abandonaría aquel lugar.

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-Mmm déjame Sung Hyo, no estoy para bromas- Jin Ki estaba hablando entre sueños. Notaba como alguien le hacía cosquillas.. Maldición ¿Como podía ser él? ¡Claro! Todo aquello era un sueño, seguro al abrir sus ojos encontraría a Sung Hyo intentando levantarlo. Pero ahora lamió su cara... -Espera ¿Qué...?- Sin más dilación abrió sus ojos. Unos ojos amarillos lo estaban mirando, su corazón se encogió del miedo. Esos bigotes estaban haciéndole cosquillas en la cara. ¿Qué era eso que lo estaba mirando? ¡Una criatura del diablo! Pegó un gritó tan fuerte que el gato salió pitando de un brinco. Jin Ki saltó de aquel sofá escondiéndose detrás para observar los movimientos de aquel animal que ahora rondaba por el salón. -¡¿Qué, qué demonios eres?! ¡Responde!- Se encontraba asomando solo sus ojos por encima. Se fijó que era negro completamente y bastante pequeño. Nano lo miraba de vez en cuando y eso lo ponía aún más nervioso. Un simple gato lo tenía acorralado en la parte de atrás del sillón y con el corazón apunto de salirle por la boca.

Al ver que no respondía comenzó a retroceder hasta llegar a la cocina, en el fregadero vio la tapa de una olla y una cuchara de madera de gran tamaño. No sabía de que se trataba pero quizás eso serviría para defenderse de esa pequeña bestia. Fue hacía el animal intentando espantarlo con los sonidos que trasmitía al chocar los objetos que traía en sus manos. Nano al verse amenazado emitió un leve rugido enseñando los dientes. Jin Ki retrocedió asustado, ese pequeño ser podía ser peligroso debía sacarlo de allí antes de que Hana llegara pero ¿Como? Volvió a acercarse con las piernas temblorosas. Aquella criatura se alejó hacia la cocina algo que molestó bastante al joven que intentaba llevarlo torpemente hacia la puerta.

-Bicho estúpido- Lo imitó, ahora estaba subido en la encimera sorteando las cosas que estaban encima. Al verlo pensó que podía caer algo, si Hana volvía toda la reprimenda sería para él no para ese animal. Extendió el brazo donde agarraba la cuchara de palo y fue a asustarlo, lo consiguió pero al saltar varios vasos y platos cayeron al suelo partiéndose en trocitos. -¡No!- Gritó mientras saltaba hacia delante, veía como todo estallaba en su cara al intentar coger algún que otro objeto. Sintió un leve corte tanto en su mano como en su pómulo derecho. Hana iba a matarlo de eso estaba seguro. Estaba sentado en el suelo apoyado en aquella encimera, herido y viendo como todo a su alrededor estaba hecho un caos... Entonces sintió como un polvo blanco caía encima de su cabeza. Nano había empujado un paquete de harina hacía un lado vertiendo lo que contenía. Se veía patético, pero sonreía tontamente por la astucia de aquella criatura. En el fondo le había ganando un animal que ni el sabía que existía. Pensaba que era bastante inteligente pero comprobó que quizás se equivocaba.

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Hana se despidió saliendo del coche con varias de las bolsas llenas de las prendas que Key y ella habían comprado, Jonghyun quiso acompañarla hasta la entrada de su casa pero ella se negó. Estaba entrando en el ascensor cuando la mano de Key la detuvo.

-Te olvidas de devolverme el móvil cosita- Hana se relajó y sacó el móvil de su amigo del su bolsillo. -Gracias, bella. Ah... Y mañana me contarás que te ha causado esa pequeña herida en el labio...- Sonrió pícaramente, la besó fugazmente en los labios y se fue corriendo. Sabía que no podía inventar una excusa tonta así que tenía que pensar en algo convincente para el incisivo Key.

Al entrar en casa lo que vio le quitó cualquier pensamiento tanto positivo como negativo...

-¡¡¡Jin Ki!!! ¡Estás muerto!



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