miércoles, 20 de marzo de 2013

El camino a la felicidad I

Os traigo el primer capítulo de esta historia donde la felicidad de sus protagonistas está en juego...


Introducción






Capítulo 1: Y todo comenzó...


-Hija ¿Lo estáis pasando bien?- La voz de su madre se colaba por el auricular del teléfono móvil. Min Ah sonreía al mirar como Min Hyuk ponía sus ojos en blanco mientras iba conduciendo. Después de tener al pequeño Jin Hyuk la madre de Min Ah insistió en que debían ir a su luna de miel. No pudieron irse en su momento ya que la muchacha estaba en sus últimas semanas de embarazo y era demasiado arriesgado viajar. Ahora con el dinero que les había regalado su madre podían permitirse desaparecer por unos días. Lo necesitaban. Jin Hyuk cumpliría un año en menos de un mes y ellos querían despejarse antes de celebrar algo digno para el bebé.

-¿Y cómo está Jin Hyuk? ¿No te ha dado mucha lata?

-Tranquila hija, ahora mismo está durmiendo como un tronco. Este niño nos ha salido dormilón pero eso es bueno, para que crezca sano y fuerte- Min Ah no pudo redimir una sonrisa, su esposo se contagió al escuchar a su suegra por el teléfono. -Bueno no os interrumpo más, seguid haciendo más hermanitos para Jin Hyuk ¿Vale?
 
-¡Mamá!- Entonces Min Hyuk carcajeó fuertemente recibiendo un manotazo de su mujer en el estómago. -Cuelgo, estamos en la carretera y es un largo viaje hasta el lago donde queremos ir. Muchos besos para mi nene. Te quiero mamá- Con esto colgó dejando que su marido le cubriera la mano, dulcemente, con la suya.
 
-Si tan sólo mi madre fuera como la tuya...
 
-Min Hyuk... Sabes lo mucho que te aprecia mi madre, te quiere como a un hijo. No lo olvides- Las palabras de Min Ah siempre lo calmaban. Tenía suerte de tenerla y que la madre de esta los apoyara en todo. Su vida, dentro de lo que cabía, era algo perfecto. La felicidad que le brindaba su familia política llenaba ese vacío que la suya le había hecho injustamente. Jonghyun era el que se salvaba, su hermano era el único familiar del que se sentía tremendamente orgulloso. Saber que era el mejor amigo de Min Ah le daba la seguridad de que velaría por ambos. Auténtico y leal, siempre a su lado. Buen consejero e increíble persona. De pequeño lo admiraba tanto que la envidia se había presentando un par de veces pero ahora su vida completa y feliz le había apartado de ese sentimiento confuso hacia su hermano mayor. Min Ah se había encargado de limpiar su corazón un tanto corrupto, como él mismo decía. La bondad de la muchacha no se comparaba en nada ni a nadie y la transmitía con una naturalidad única, una de las razones por lo que cayó enamorado inevitablemente de ella. Amaba a esa mujer con toda su alma.
 
-Gracias Min Ah... Por todo- Sin pensar se incorporó hacia ella dándole un beso fugaz en los labios.
 
-¡Min Hyuk! ¡Estás conduciendo!- Intentaba que su todo fuera más grave al regañarlo pero su sonrisa la delataba. Esos arrebatos por parte de su marido le encantaban. -Ten cuidado...- Lo miró de reojo.
 
-Yo sé que te gusta cuando lo hago- Acusó el joven sin dejar de mirarla. Esta puso sus ojos en blanco. Para que no se diera cuenta de sus mejillas sonrojadas, se dispuso a distraerse, mirando hacia el frente... -¡¡¡Min Hyuk!!!- Señaló rápidamente a la carretera para intentar que su esposo pudiera esquivar lo que se les venía encima.
 
Un coche los abordaba en dirección contraria y estaba demasiado cerca. Min Hyuk tuvo tiempo de reaccionar, girando el volante lo más que pudo derrapando por la carretera. Se libraron de este pero en la maniobra no se dieron cuenta de que invadieron en carril contrario. La mujer fue la primera en darse cuenta de que volvían a estar en peligro. Gritó en vano. El siguiente conductor no avistó a tiempo el vehículo de la pareja y chocó contra ellos brutalmente...
 
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"Jonghyun la agarraba de la mano. Eran amigos, aquello era normal. Aunque en Seúl la gente murmuraba cosas, realmente no les importaba lo más mínimo. Primero porque ella estaba soltera y no necesitaba dar explicaciones a nadie. Y segundo porque Jonghyun, en cierto modo, la hacía sentir segura con sus gestos. Ese día no era así. Había notado a Jonghyun muy raro desde por la mañana y sostenía su mano de una forma diferente. Sin querer comenzaba a sentirse un tanto incómoda.

-Jonghyun ¿De qué me querías hablar? Estás bastante raro hoy- Dijo Min Ah parando en seco y soltándose delicadamente de la extremidad del joven.
 
-Eh... Es que se me hace difícil Min Ah... Yo...- Se sobó la nuca un tanto frustrado. -Mejor lleguemos primero al parque ¿Sí?- Volvió a agarrarla pero ella no se movió.
 
-No. Dime ahora qué es lo que te pasa. Tú no eres así
 
-¿Y cómo soy?
 
-Directo, natural, hablador, muy hablador. Hoy desde que hemos salido pareces nervioso, tenso y no has pronunciado palabra desde entonces ¿Es por lo que me vas a decir? ¿Es grave?- Puso las manos en los hombros de Jonghyun. Su mueca era insistente pero a la vez comprensiva. Era su amigo, al fin y al cabo, podía contar con ella.
 
-... Mejor hablamos en el parque. Por favor- Suplicó Jonghyun.
 
-Aish... Está bien. Vamos
 
Se dejó guiar hacia su destino hasta que un sonriente Min Hyuk apareció en frente de ambos. Miró un tanto curioso las manos unidas de los muchachos y ofreció una sonrisa encantadora a Min Ah. Esta iluminó su rostro con una mueca de fascinación. Desde que Jonghyun le presentó a su hermano experimentaba sensaciones fuertes hacia él. Más o menos entendía que podía ser. Aunque estaba segura de que no era correspondida. Se equivocaba enormemente.
 
Ahí enfrente de todos. Min Hyuk se arrodilló ante la muchacha. Esta se tapó la boca con su mano libre.
 
-¿Qué... Qué haces Min Hyuk?- Aun tenía su mano sostenida por la de Jonghyun. Sin embargo, este comenzaba a sospechar la escena venidera. Su corazón temía lo que estaba apunto de acontecer. Comenzó a ejercer fuerza en la frágil extremidad de Min Ah.

-Me gustas Min Ah. Desde que te conocí no he parado de pensar en ti. Te amo y todo gracias a que eres la persona más maravillosa que he conocido. Me has hecho darme cuenta de que estaba equivocado en muchos aspectos de mi vida y ahora quiero estar a tu lado, siempre- La boca de Min Ah se abrió completamente. Aturdida por esas palabras soltó la mano de Jonghyun para dejarla caer muerta. Sonrió después de asimilarlo. El hombre por el que suspiraba acababa de confesársele.
 
-Min Hyuk... Tú... Tú también me gustas- No tuvo que decir más para que el joven se abalanzara hacia ella abrazándola con ímpetu. Jonghyun notó como su corazón se partía en trocitos muy pequeños. Como si de un jarrón se tratara. Muerto en vida, pensaba lo tonto que era. Si por un segundo él se hubiera adelantado... Si su cobardía no le hubiera ganado... Se maldecía mil y una veces el haber sido tan estúpido. El beso entre su hermano y Min Ah fue lo que casi lo hace desvanecer ahí mismo. Las lágrimas corrían furiosas por sus mejillas.

-¡Aw! ¡Mira! Hasta Jonghyun se ha emocionado- Comentó Min Hyuk ahora girando hacia su hermano mayor. Este no tuvo otra alternativa que encerrar sus sentimientos y sonreír con ellos.

-Sí, soy un estúpido
 
-No, simplemente eres sensible. Eso es lo que te hace tan especial ¿Verdad?- Apuntó Min Ah mirándolo con cierta duda. Su intuición le decía que algo iba mal ¿Quizás era por lo que le iba a decir?
 
-Verdad, por eso os dejaré solos. Ahora tendréis mucho de que hablar- Se disponía a irse cuando el brazo de la joven lo hizo detenerse.

-Jonghyun ¿Y lo que me ibas a decir?
 
-Ya no tiene importancia. Créeme...- No lo pensó más. Corrió de aquel sitio dejando, ahora, que el agua empapara su rostro. Llegó al parque casi sin respiración y con el peor dolor del mundo ensayó en voz alta su discurso. Ese discurso donde le confesaba a Min Ah lo que sentía por ella. No pudo terminar. El llanto le obligó a caer de rodillas y descargar la rabia por no haber sido más rápido que su hermano.
 
¿Y si así debía ser? Su hermano era lo mejor que Min Ah había podido encontrar ¿Y si estaban destinados a estar juntos? Él jamás se interpondría. Eran su hermano y su mejor amiga. Tenía que apoyarlos. Estaba decidido a enterrar esos sentimientos en lo más profundo de su ser y ayudar a la pareja a ser feliz. Por encima de él. Aunque muriera un poquito cada vez que los viera demostrarse su amor. Así debía ser."
 
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La muchacha estaba bastante adolorida pero su dolor no importaba. Su sufrimiento no debía ser tomando en cuenta. Sólo él. Sólo saber que estaba bien, que cuando el doctor saliera del quirófano, le comunicaba que su marido estaba sano y salvo.

-¡Min Ah!- Giro su rostro hacia el final del pasillo. Ahí estaba Jonghyun. Con su pecho moviéndose fuertemente, luchando por cada bocanada de aire. Cuando había recibido la llamada más dolorosa de su vida se encontraba en el trabajo. Jamás se había visto en otra. Él odiaba ese trabajo, heredar la empresa no le había hecho ninguna ilusión. Pero eso le permitía darle a su hermano los recursos necesarios para vivir dignamente. Min Hyuk nunca lo supo, sólo Min Ah se dejaba ayudar ya que el pequeño Jin Hyuk necesitaba comer bien. El apoyo de Jonghyun fue bien recibido por ella y seguramente, si se enteraba Min Hyuk, no lo aceptaría. Este era de un orgullo insuperable y muchas veces llegaba a ser muy terco. Ahora eso no importaba. Escuchar por el teléfono, de la boca de Min Ah, que habían tenido un accidente, y que la vida de su hermano estaba en peligro, le hizo olvidar todo. Haría lo que fuera por salvarlo. Aún si tuviera que arruinarse en cientos de tratamientos para recuperar a su hermano. Haría todo por la felicidad que una vez juró mantener.
 
-¡Jonghyun!- Soltó su llanto mientras lo veía correr hacia ella. Necesitaba tener a alguien que no la dejara caer. Alguien que pudiera animarla a seguir adelante. Jonghyun era su mejor amigo. La persona indicada. Se fundieron en un fuerte abrazo. Ambos comenzaron a sollozar juntos. El dolor compartido era más llevadero. -Jonghyun... Min Hyuk, Min Hyuk...
 
-Shh. Tranquila. Él estará bien, ya verás. Tranquila- Acariciaba suavemente la cabeza de Min Ah sin dejar de abrazarla. No podía, no quería alejarla. Sabía que si por un casual se separaba de ella podría caer al suelo. Todo su cuerpo temblaba descontroladamente. Luchaba por no desmayarse ahí mismo y él lo estaba notando. La acercó más a su cuerpo brindándole el apoyo necesario para mantenerse en pie. Esperó paciente a que se calmara. Y de paso autoconvencerse de la situación para poder afrontarla.
 
Por fin sus respiraciones eran lentas y pausadas. Decidieron acabar con aquel abrazo reconfortante y mirarse a los ojos. Sólo dolor se avistaba en sus pupilas. Sus corazones deseaban que el estado de Min Hyuk fuera leve para alcanzar la verdadera calma.
 
-Tu madre no ha querido cogerme el teléfono. Por favor avísala. Dile que Min Hyuk está aquí. Dile que si quiere yo me voy mientras ella venga a visitarlo pero que su hijo la necesita. Toda madre debe estar con sus hijos en estos momentos. Por favor avísala. Tiene derecho a saber cómo está- Se sentó en una de las sillas de aquella sala de espera. Jonghyun la imitó justo a su lado. Le sobaba la espalda mientras sonreía tristemente.
 
-Ya la he avisado mientras venía. Estará aquí en unos minutos. Mi padre... Bueno, él no vendrá...- Tragó saliva. No odiaba a su padre pero en momentos como este se ganaba a pulso que en su interior creciera ese sentimiento. Su hijo estaba en peligro y aún así no se movía un ápice. Era algo inaudito. Siempre había sido él el hijo repudiado pero al aparecer Min Ah en la vida de Min Hyuk, este comenzó a ganarse la antipatía de su progenitor. Tanto que incluso lo negaba. Jonghyun no entendía la estrechez de mente de su padre. A lo mejor algún día la situación cambiara. Algún día...
 
-Bien, entonces voy a por un café. Tu madre no querrá verme aquí- Quiso levantarse cuando la mano de Jonghyun la obligó a sentarse de nuevo.
 
-No. Tú eres la mujer de mi hermano. Tienes todo el derecho de saber su estado. De estar aquí velando por su salud. No te dejaré ir Min Ah- Ejercía presión mientras la muchacha intentaba zafarse de él, en vano.

-¡Suéltame! ¡Tú no lo entiendes! ¡No tienes hijos! Querrá estar aquí, sola y exclusivamente, para saber la salud de su hijo. No la incomodaré con mi presencia

-No. No los tengo pero soy tu mejor amigo y ella es mi madre. Sé que el sufrimiento que pasáis ambas es el mismo así que no dejaré que te mortifiques así. Yéndote sin saber de mi hermano

-¡Qué me sueltes, te digo!

-No- De pronto la mejilla de Jonghyun fue golpeada por la mano de Min Ah. Sus ojos se abrieron desmesuradamente. Intentaba ayudarla y sólo recibía ese golpe. Podía entender su situación pero solo quería lo mejor para ella. La muchacha, al darse cuenta de lo que acababa de hacer necesitó disculparse.

-Lo... Lo siento...

-No... Yo sólo...- No tenía las palabras adecuadas. Pensaba que sus intenciones estaban claras. Quiso pedir disculpas también.

-¡¿Qué hace esta mujer aquí?! ¡Por ella está mi hijo como está! ¡Debe irse! ¡Irse lejos de mi hijo!- La madre de los hermanos estaba justo al lado de ellos. Su mueca estaba desencajada y parecía querer descargar su ira contra Min Ah. Centró su mirada en ella con todo su odio. -¡Todo esto es tu culpa desgraciada!

-Mamá no te consiento...- Fue interrumpido por la mujer que tenía intenciones de seguir humillando a la muchacha.

-¡Jonghyun, llévatela de mi vista! Ahora mi hijo será cuidado por mí y sólo por mí ya que tú le causarás nada más que desgracias. Le has causado desgracias desde que apareciste en su vida. ¡Maldita!- Aquello fue el detonante para que saliera corriendo, destrozada. Su corazón no soportaría más. Jonghyun se dispuso a seguirla, no sin antes decirle algo a su madre.

-Te acabas de equivocar enormemente. Esa muchacha es la única que hace feliz a tu querido hijo. Ese al que tu propio marido ni viene a visitar en tales circunstancias...- Le había dado donde más dolía. Simplemente, tenía razón. Sus palabras causaron efecto en la mujer ¿Para bien o para mal?




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