domingo, 16 de junio de 2013

Los hijos del Kraken III

Hoy actualizaré por un tubo, así que no os asustéis jeje





Capítulo 3: Comienzo de algo inexistente
 
 
El tipo se les abalanzó. Con un movimiento demasiado rápido para un idiota como él, Yonghwa volvió a girar poniéndose encima, recibió un golpe grotesco en la espalda. Su grito alertó a Lara que se preguntó el por qué había hecho eso. Ella era la que lo debía proteger. Sin pensarlo dos veces apartó, hacia un lado, al dolorido Yonghwa y se levantó. Aquel hombre volvía a atacar pero la joven detuvo el bate con su antebrazo. Dolió, claro que dolió pero mejor eso que le golpeara en otro sitio más vulnerable. Los ojos del atacante la miraron fijamente, sin ni siquiera darse cuenta esta agarró el bate por el extremo y tiró fuertemente atrayendo con él a su portador. Este como si se diera cuenta en ese mismo instante de que estaba perdido no pudo reaccionar, recibió un puñetazo en el estómago seguido por una poderosa patada en la cabeza que lo obligó a soltar el arma. Cayó al suelo como un peso muerto. Lara simplemente tiró el bate al lado del desgraciado.
 
-Vamos ¿Puedes moverte?- Debían irse de allí, podían aparecer más locos peligrosos ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué no le habían avisado de eso? A ese muchacho no lo perseguía un fanático, a él lo perseguía un regimiento entero. O estaba metido en algo grande o alguien con bastante influencia tenía unas ganas insaciables de matarlo.
 
-Creo... Creo que sí- Lo ayudó ofreciéndole su brazo como apoyo. Vio las estrellas cuando agarró su antebrazo. El bate había hecho que su piel se partiera. Notó la sangre salir cuando Yonghwa apretó esa zona, este afortunadamente no se dio cuenta. El fuerte golpe en su espalda no lo dejaba percibir pequeños detalles como ese. Rodeó el cuello de Lara con su otra extremidad y se dejó guiar hacia la entrada.
 
-¿Por qué hiciste eso?- Por fin habían llegado a la casa de Yonghwa. El dolor parecía haber disminuido pero aún no podía erguirse al cien por cien. La miró con una sonrisa, no quiso preguntar sobre eso.
 
-¿El qué?- Sabía perfectamente a lo que se refería ¿Necesitaba que se lo dijera? ¿Estaba intentando jugar con ella?
 
-Ponerte en medio, yo podría haberlo esquivado perfectamente. No te hagas el tonto...
 
-Instinto... Supongo. Siento si por mi culpa no te han despachurrado la cabeza como un melón- Se giró para irse a casa pero Lara habló.
 
-Yo lo hubiera esquivado, al igual que la primera vez. Te has puesto en peligro de nuevo. Aquí soy yo la guardaespaldas, soy yo la que toma las decisiones- Él se detuvo volviendo a sonreír descaradamente.
 
-Si tú lo dices... Y por lo de tomar decisiones... Eso no servirá conmigo, yo hago lo que me place no consentiré que nadie me diga lo que tengo que hacer- Justo cuando la joven iba a replicar su móvil la alejó de sus intenciones.
 
-¿Sí?... Eso creo... Oye, esto no era lo que se había acordado... Yo lo tenía que proteger de un simple desquiciado. Este tiene más enemigos que un terrorista... Sí, eso mismo pensaba yo pero estoy confundida, primero pensé que se trataba de un trabajo bastante profesional... Ese mercenario, el francotirador, fue algo perfectamente organizado... Pero después ese tío ¿Con un bate? Creo que son varios los que están detrás de este imbécil- Paró para mirar a Yonghwa, este la observó expectante. -¿En qué diablos andas metido?
 
-¿Yo? En nada, de un día para otro me encuentro con que me persigue todo el mundo. Estoy igual que tú, solo quiero saber qué está pasando- Parecía sincero en su respuesta pero aún debían descubrir por qué querían atentar contra su vida. Quedaba claro que ya no solo era un simple fanático, a este se le sumaba alguien influyente con muchas ganas de liquidarlo.
 
-Sí, le creo. Es demasiado estúpido como para estar metido en algún chanchullo... ¿Qué? ¡No!... ¡Jamás! No, no me hagas esto ¡No!... Mierda, está bien pero mi sueldo necesitará más ceros por esto... Recuérdalo. Te odio- Colgó para girar con sus ojos llenos de ira.
 
-¿Quién...
 
-Mi jefe... Debemos averiguar quien es él o los que andan detrás de ti antes de que acabes muerto- Yonghwa asintió buscando las llaves de su departamento. Al ver como Lara lo seguía frunció el ceño confundido.

-Ah... Tendré que vivir contigo- Odiaba la idea y más decirlo tan ligeramente.
 
-¡¿Cómo?! Mira, te encuentro muy atractiva pero ¿No vas demasiado rápido?- Se estaba divirtiendo con eso. Una escena donde lo ahorcaba se cruzó por los pensamientos de Lara.
 
-Serás imbécil... Esto solo es trabajo ¿Crees que me gusta la idea de vivir contigo? Mi jefe me ha obligado, debo protegerte. Además mi nómina se verá beneficiada con esto así que ni te quejes. Cuando detengamos al que te está jodiendo me iré de tu casa lo más rápidamente posible. Ese día lo celebraré por todo lo alto, no te preocupes...
 
-Bueno... Sólo te diré algo. Mi casa, mis reglas- Abrió la puerta dejando pasar a la joven primero.
 
-Depende...
 
-Sí, aquí está la puerta. Si no me obedeces puedes irte cuando quieras- Yonghwa le ofreció una sonrisa torcida pero no dijo nada más. La muchacha bufó entrando detrás de él. -Por suerte tengo habitación de invitados, te quedarás ahí- Jamás pensó en que el piso de un hombre pudiera estar tan ordenado, la decoración tenía bastante clase y al parecer el sueldo de una estrella de rock era sustancioso. -Lo sé, soy bueno decorando- Como lo odiaba. Sí, estaba en lo cierto, tenía buen gusto pero que lo restregara y alardeara de ello lo hacía arrogante. Justo el tipo de persona que sacaba de quicio a la muchacha.

Soportarlo iba a ser algo difícil pero Tower se lo recordó, minutos antes, al llamarla.

Mientras más cerca de él estuviera, más información podría recaudar. No estaba segura pero ese tipo no daba señales de saber nada relacionado con sus padres. Tampoco era un lumbreras, eso le daba ventajas para investigarlo sin que se diera ni cuenta. ¿Descubrir quien quería acabar con él? Eso era secundario aunque comenzaba a tener curiosidad sobre eso. No era un individuo simple, aquello era más grande de lo que pensaba. Amaba embarcarse en algo arriesgado y prometedor, si rascaba de seguro encontraría mucho más de lo que esperaba. Ese era su estilo y no renunciaría a una buena investigación donde salieran peces gordos por doquier y metidos hasta el cuello en negocios fraudulentos, como por ejemplo: el asesinato por encargo.
 
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-¡¿Qué?! Sí, me encantaría ir. Sí, por supuesto...
 
-Boa, no pierdas de vista a Águila ¿Te queda claro?- La voz del Kraken por el teléfono sonaba mucho más grave que en la realidad. Boa le tenía una admiración infinita a ese hombre pero muchas veces su piel se erizaba del miedo que le producía escucharlo. Era como un padre para todos ellos, aún más para Lara. Pero Kwon Bo Ah era su hija biológica, ella debería tener ese puesto. Sí, la envidiaba por ello, a ella le consentía cosas que jamás consentiría en ninguno de los demás. Su tono era dulce y delicado con su ojito derecho, muchos lo pasaban por alto pero BoA necesitaba que alguna vez confiara en ella como lo hacía con Lara. Esta era su oportunidad, si hacía bien las cosas podría ganarse el afecto de su propio padre. Lo que más anhelaba.
 
-Por supuesto que no. Si se desvía de su objetivo yo haré lo que se me ha ordenado padre
 
-No me llames así, esta linea no es segura- La estaca se clavaba cada vez más, ese hombre le hacía daño con cada palabra que le decía. Debía cambiar, algún día eso debía cambiar...
 
-Lo siento, no volverá a suceder Kraken...
 
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Yonghwa se removía entre las sábanas, ese día no tenía ningún evento por lo que al mirar el reloj y ver las siete y media de la mañana sonrió para volver a acomodarse. Tendría unas cuantas horas más de sueño extra.
 
-Déjame un ratito más... Jo...- En el sueño su madre intentaba levantarlo sin éxito. Él tiraba de las mantas para volver a arroparse pero su progenitora lo impedía ¿Desde cuando era tan fuerte? -Mamá...
 
-Jaja ¿En serio tengo que soportar esto?- Esa voz lo hizo abrir los ojos, no era su madre. Lara estaba a un lado de la cama sacándole las ropas de cama para que se despertara. “Dios ¿Ha escuchado eso?” se maldijo entre dientes el joven. -Mamá no estará aquí para impedir que te levante ¿Por las buenas o por las malas?- Se tapó la cara, por desgracia lo había escuchado todo y encima se atrevía a bordearle. Espera ¿Qué se estaba creyendo para levantarlo así? Se puso de rodillas en la cama para quedar frente a frente con esa mujer.
 
-¿Qué demonios estás haciendo? Recuerda: mi casa, mis reglas- Lara simplemente rió. -¿De qué te ríes?
 
-Lo gracioso es que no sepas defenderte aún con ese cuerpo. Estás muy bueno Yonghwa pero ¿Para qué te sirven esos músculos?- Mierda, no se había dado cuenta de que estaba semidesnudo con un simple pantalón, ahí frente a ella. Con todo el descaro lo estaba toreando como a un niño, incluso se permitía echarle piropos para encubrir lo que verdaderamente quería: Humillarlo. Bien, quizás no estaba todo perdido, al fin y al cabo era bueno para lidiar con las mujeres.
 
-¿Ah sí? ¿Quieres ver para qué sirven?- Se acercó a ella hasta que pudo ponerse de pie. Cara a cara. Como pensó, ella retrocedía. Lo que no entrevió es que Lara había utilizado las sabanas para enredar sus pies mientras avanzaba. Un simple tirón lo hizo caer al suelo y ella se agachó a su lado. Quiso que la tierra lo tragara en ese momento, que ridículo acababa de hacer. Para culminar esa mujer se acercaba más a él como provocándolo, como diciendo que ella tenía el control en todo momento.
 
-Date cuenta de que conmigo tus trucos jamás funcionarán. Ahora vístete, vamos a entrenarte- Dicho esto soltó las sábanas pero al intentar incorporarse la mano de Yonghwa se lo impidió. Omitió un grito de dolor, justo apretaba la herida de su antebrazo. Cerró fuertemente sus ojos para que no lo notara.

-¿Entrenar?

-Sí, entrenar. Yo podré protegerte pero si las cosas se ponen feas es mejor que estés preparado. Todos los días a esta misma hora te levantarás para practicar- Procuró que su tono fuera lo más neutral posible pero la mano de Yonghwa estaba haciendo estragos en su herida. -¡Ah!- No pudo controlarlo, la tirantez se hizo más fuerte cuando el joven se siguió apoyando en ella para levantarse.

-¿Qué? ¿Pasa algo?- Por fin la soltó para agarrarla por los hombros. Lara se apartó bruscamente para irse de la habitación pero Yonghwa volvió a agarrarla por ese maldito punto estratégico.

-¡Ah! ¡Maldición!- Ahora si podía verse como la sangre salía viva por su manga llegando a su mano libremente.

-¿Cómo te has hecho eso? ¿Fue el del bate?

-No es nada...
 
-¿Estás loca? ¿Por qué no te has curado eso?- Subió la chaqueta de la muchacha hasta su codo para escuchar de nuevo un sonoro quejido de la boca de esta.

-Ya lo he hecho pero al agarrarme la habrás vuelto a abrir- Lo miraba acusatoriamente yendo hacía el salón.

-Si lo hubiera sabido no te habría tocado ahí. Dejame ver- Siguiéndola de cerca Yonghwa le agarró la mano para volver a revisarle el brazo. Otro gesto brusco de Lara no dejó examinar la profundidad de aquella herida. Buscó una buena razón para que se dejara atender. -Bien, digamos que se te infecta y enfermas ¿Quién va a protegerme? Lara si es un simple rasguño déjame que te lo cure. Sé primeros auxilios- Derrotada, la joven, por fin accedió.

-Como me intentes hacer algo raro te mueres...- Yonghwa sonrió yendo a por algunas cosas necesarias para curarla. -Así que por lo menos puedo confiar en ti cuando me hieran- Reconoció Lara contemplando como el joven terminaba, ahora solo le colocó una venda sujetando un par de gasas en la zona del corte. Un buen trabajo sin ni siquiera tener los recursos necesarios. Sonrió orgulloso y la mujer apartó la mirada ¿Por qué? Justo en esa dirección, vio a la persona que entraba en aquel departamento. 
 
Los ojos de Lara se abrieron por completo, una grata sorpresa el tenerlo frente a ella una vez más. Este también la miró, un vuelco en su corazón la hizo levantarse y ir sin más hacia él. Espera, con Yonghwa delante ¿Debía fingir que no lo conocía?
 
-¡Jonghyun! Llegas temprano- Exclamó Yonghwa yendo hacía su amigo aún inmóvil. 
 
Lee Jonghyun, el hombre por el que suspiró en sus diecisiete años, compañero de batallas en la organización de Kraken hasta que un día decidió alejarse de todo aquello. Nadie supo el por qué de su ida pero el mismo Kraken ocultaba la razón fieramente. De mutuo acuerdo dejaron su relación, después simplemente se fue... Ahora estaba en frente de ella. Sonriéndola con una mueca triste. Todos esos sentimientos comenzaban a florecer con demasiada rapidez.




Capítulo 4: El camaleón


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