domingo, 16 de junio de 2013

Los hijos del Kraken VI

El capítulo 6 listo. Hoy estoy que tiro la casa por la ventana eh...


Capítulo 5: Impredecible



Capítulo 6: Dudosos principios

-¿Qué demonios está pasando? ¿Un padre que ataca a su propia hija?- Espetó el comisario intentando entender el ataque de la tarde anterior.

-En el expediente de Kwon Bo Ah confirma que es guardaespaldas y como aún no podemos verificar si es falso o no, debemos esperar. También puede ser que la hija se haya desviado de los pasos de su padre y este tenga miedo de que delate sus planes. Eso explicaría el ataque contra ella ¿No cree jefe?- Intuyó el joven agente. Podía ser cierto y por eso quizás debían proteger a la muchacha de que sufriera un nuevo atentado. Aunque pareciera algo perturbador, la posibilidad de que el Kraken quisiera eliminar a su hija era bastante alta.

-Es probable pero ¿Matar a su propia hija? Aún no lo asimilo. Que esos dos agentes la sigan vigilando. Sin ven algo raro que la protejan a toda costa pero, por favor, que bajo ningún concepto ella se de cuenta de que están detrás de ella ¿Entendido?

-Sí señor. Entendido- El agente abandonó el despacho dejando al comisario absorto en sus pensamientos. Algo no cuadraba y debía hablarlo con alguien. Alguien que tenía su total confianza para investigar todo lo relacionado con Kwon Jae Hyuk. Sacó su móvil personal del bolsillo de su chaqueta uniformada y comenzó a marcar un número. Escuchó una voz conocida a través del teléfono antes de hablar con total seguridad:

-Sólo quiero saber lo que sospechas... Es cierto ¿Verdad?... Aquí hay algo gordo de lo que aún no nos hemos percatado... Bien, sabes que confío en ti... Cualquier cosa que descubras no dudes en decírmela... Bien, suerte- Colgó satisfecho. El giro podía favorecerles para centrarse en el verdadero motivo del ataque y lo más importante. Intentar capturar a Kraken. Sonrió de lado, si todo iba bien sus años de frustración tras ese tipo terminarían con éxito y una nueva medalla para adornar su pecho. Por fin se reconocería su esfuerzo por conseguir el orden y la paz al derrotar a ese maldito delincuente. Su viejo amigo ya no podría burlar más a la ley. Este plan era perfecto.

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Yonghwa entró en aquella mansión. Su madre lo esperaba ansiosa por saber que no había sufrido ningún daño en ese altercado de que todos los medios hablaban. Al entrar lo abrazó tan fuerte que no se dio cuenta de que iba acompañado. Boa, Lee Jonghyun y Lara esperaban en la entrada. Admirando la tierna escena del hijo recibiendo un poderoso abrazo de su madre. Esta cuando se percató de la presencia de los demás se dirigió a ellos con soltura.

-Preséntame a tus amigos, Yonghwa. No seas mal educado hijo- Era una mujer madura que conservaba una inmensa belleza. La clase salía por cada poro de su piel y transmitía una paz contagiosa. Lara que estaba justo detrás de Jonghyun comenzó a maldecir el porque era tan apacible, el porqué parecía tan inofensiva y amable cuando había matado a sus padres. Odiaba que en vez de sentir un desprecio infinito por ella, al contemplarla, se llenara de ternura. Negó con la cabeza mientras que cambiaba su mueca de frustración por una fría y hasta arrogante.

-Pues este es Lee Jonghyun, ya lo conoces- Indicó, señalando a su amigo, con sorna. Este simplemente lo ignoró.

-Hola señora Jung. Me alegra volverla a ver- Tímidamente la envolvió en sus brazos. Ella golpeó levemente su espalda.

-Vigila que mi hijo coma bien, últimamente lo veo más delgado- Jong simplemente sonrió ante la exigencia de la mujer.

-Esta es Kwon Bo Ah. Será la guardaespaldas de la familia. Ella se quedará aquí para protegeros, confío en ella ciegamente- La susodicha no podía estar más entusiasmada, los halagos de Yonghwa la subían al cielo. Sonrió tontamente mientras recibía un tierno abrazo de la madre de este.

-Eres muy guapa nena, las chicas tan bonitas no deberían dedicarse a estas cosas

-Mamá...

-Ya Yonghwa, tu madre tiene razón. Mi cuerpo está en constante peligro y sería un desperdicio si por un ataque me hirieran, deformándolo. Pero no se preocupe señora, sé defender y defenderme muy bien- En eso sí tenía razón. Siempre y cuando no se mezclara en las misiones de otros, entonces ahí sólo sabía estorbar. Por ella aún le dolían un par de costillas, que aunque estaban sanadas, se resentían haciendo esfuerzos bruscos.

-¿Y esta preciosa jovencita de aquí? ¿Tu novia?- La señora se centró en Lara. Esta aún no había girado su mirada hacia ella. Le abrumaba no poder controlar la contradicción que sentía su cuerpo ante esa mujer ¿Qué demonios le estaba pasando? Notó la mano de Jonghyun en su cintura y la mirada confortable de este. Lara se sintió por fin con el valor de mirarla a la cara. No pudo describir lo que le recorrió el cuerpo al ver su mueca. Es como si ambas tuvieran la sensación de que se conocían de antes. No, quizás era su imaginación estúpida, jugándole una mala pasada.

-¡No! ¡Es... Es mi guardaespaldas! ¡Sólo mi guardaespaldas!- Espetó Yonghwa acercándose a ellos.

-¡Ah! Ya veo. Entonces, además de ser una mujer hermosa eres fuerte y capaz- Miró la mano de Jonghyun en su cintura. -Y eres la novia de Jong ¿Verdad?- Todos se giraron hacia ella. Y Yonghwa necesitaba aclarar que tampoco eso era cierto ¿Por qué?

-No, ellos...- Al ver de nuevo el gesto de confianza entre esos dos su estómago se revolvió. Jonghyun lo interrumpió.

-No señora, ella sólo es una vieja amiga

-¿En serio? ¿No tienes novio?

-No me hace falta un hombre para vivir- Dijo bruscamente la joven. Intentaba sonar lo más fríamente posible pero el rostro de la señora no cambió un ápice.

-¿De verdad? Tienes algo que cautiva a primera vista. Seguro muchos están detrás de ti querida. Muchas pueden ser muy guapas pero pocas tienen lo que tú- Boa bufó al escuchar eso, lo que dijo acababa de bajarla de la nube en la que se encontraba. Lara siempre se llevaba toda la atención ¿Qué era lo que poseía tan interesante? Jamás podría entenderlo. Pero lo que más hirió su orgullo fue ver como tanto Yonghwa como Lee Jonghyun tenían sus ojos puestos en ella. Admirándola como dos completos imbéciles.

-No, simplemente soy una más- La vio acercársele, deseaba que no lo hiciera, no quería enfrentarse a ella. Aún no. Le puso la mano en la mejilla mientras intentaba que la mirara a los ojos. Lo consiguió. El odio brotaba por ellos sin que pudiera evitarlo. No quería evitarlo. Y más tomándose el atrevimiento de tocarla así. Mierda ¿Por qué seguía sonriéndole como si nada? ¿Por qué notó de pronto un cariño fraternal hacia ella?

-No, tú no eres una más...- Lo dijo casi en un susurro, algo que sólo escucharon ellas. Tembló descontroladamente con su sonrisa cómplice. -Vamos, quedaros a comer- Cortó el contacto visual de una forma natural. Todo en esa mujer era tan pacífico y enternecedor... ¿Por qué no sentía el odio que debía sentir al saber su pasado? ¿Por qué la extraña sensación de haberla conocido antes? Sabía que esa señora también lo había notado ¿Por qué fingió no darse cuenta? Su mente comenzaba a dar demasiadas vueltas. No podía permitirse flaquear en su cometido. Madre e hijo morirían a sus manos. Su venganza se cumpliría y ella podría vivir en paz. Sabiendo que a sus padres se les había hecho justicia.

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-Se lo han tragado enterito jefe. La misión ha sido un completo éxito- El joven se sintió en la libertad de sentarse junto a su superior. Algo de lo que se arrepintió a los segundos de hacerlo. Sin poder reaccionar le agarró por el cuello impidiendo que sus pulmones recibieran el aire necesario. Se posicionó enfrente de él, ahora, de pie. Mientras que acercaba su cabeza hasta que su boca casi rozaba su oído.

-Jamás será un éxito que mi hija corra peligro. Esto sólo ha sido una medida extrema para protegerla. Jamás será un éxito sentirme obligado a disparar contra mi hija ¿Entiendes?- Podía notar el tono casi ahogado que utilizó para aclararle su error. El muchacho solo pudo asentir aún con la presión en su garganta. -Y no vuelvas a sentarse sin que yo te lo ordene- Lo soltó, el tipo tosió toscamente un par de veces antes de arrodillarse ante su jefe.

-¡Lo siento! ¡Lo siento! No volverá a pasar, se lo juro- Inclinó su cuerpo hasta que su cabeza tocó el suelo. Kraken se giró y con fuerza le pateó el hombro. El impulso hizo que cayera hacia atrás sentándolo de culo.

-Te dije que el responsable moriría a mis manos, no tientes a la suerte- Amenazó el hombre con tono sepulcral. De pronto apareció otro sujeto dentro de aquella oficina casi sin aliento.

-¡Señor, está todo listo! Sólo necesitamos de sus indicaciones para seguir- El Kraken no dijo nada inmediatamente. Primero, sonrió de lado al que estaba en el suelo, y después, sus ojos se clavaron en el recién llegado.

-Bien, acabas de salvar a tu compañero. Ahora llévatelo de mi vista. Y al volver ya hablamos del siguiente paso ¿Te queda claro?- El indicado asintió corriendo hacia el otro.

Escuchando las disculpas del joven yendo hacia la puerta se sentó en su sillón. Tenía que castigarse mentalmente por poner en peligro a su hija. Era imperdonable lo que había hecho pero era necesario, para la organización. Para poder seguir sobreviviendo como hasta ahora...

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Necesitaba salir de allí. Despejar su mente de tanta risa y felicidad junta. Ella no debería estar entre ellos, viviendo con ellos y respirando el mismo aire. Ver como Jonghyun reía tan plácidamente fue la gota que colmó el vaso. La única que no encajaba era ella. Una serpiente rodeada de ratones ¿Qué coño estaba haciendo?

-Lo siento ¿Dónde está el baño?- Se levantó haciendo que la silla chirriara sonoramente. Todos la miraron un tanto incrédulos pero la madre de Yonghwa sonrió antes de indicarle el camino hacia el servicio. -Gracias- Dijo con falsedad. No quería deberle ni lo más mínimo.

El espejo reflejaba aún más su angustia en el rostro. No podía mezclarse más de lo estrictamente necesario con ellos. No debía sentir ninguna emoción estando con las personas que pronto perecerían ante ella. No. Su corazón se mantendría frío hasta el final. Sí, tenía que ser así. Se echó abundante agua por toda la cara mientras se convencía de lo que venía a hacer ahí. Sonrió forzadamente a su reflejo antes de suspirar y salir del cuarto de baño.

No pudo avistar el movimiento que harían con ella segundos después. Sin que pudiera responder, alguien le agarró ambos brazos para ponerlos en su espalda. Gimió al sentir como la empotraban contra la pared aplastando un poco sus maltratadas costillas. Miró desafiante al autor de tal ataque. Jonghyun la retenía entre su cuerpo y el frío muro. Podía notar como apretaba para que no pudiera hacer ningún tipo de movimiento defensivo. Sus brazos la rodeaban sujetándole las manos detrás de la espalda. En otra ocasión hubiera sido algo bastante excitante pero él no venía con esas intenciones. Él venía a obstruirla. Seguramente intentar sacarle la razón de su llegada a Seúl. Sabía que era cosa del Kraken pero quizás había descubierto que era algo relacionado con su amigo. Con su familia.

-Sé que seguramente Kraken tiene en mente un golpe perfecto pero tú... Tú estás aquí por otra razón Lara... Y ahora vas a decirme toda la verdad- Se apretó más contra ella. Quería que no tuviera escapatoria. Lara era impredecible y debía tener mil ojos en ella para que no se pudiera librar de aquello.

-Sabes que no diré nada. Si eres tan listo, descúbrelo por ti mismo. Eres el Camaleón ¿Recuerdas? Usa tus habilidades para saber cuál es mi propósito...- Su boca estaba a escasos centímetros de la de él. Ese truco jamás fallaba. Era peligroso ya que sus propios sentimientos entraban en juego. Pero podría jurar que los de su ex comenzaban a hacerle flaquear en su cometido.

-Preferiría saberlo de ti, Lara- Cerró los ojos para centrarse. El aliento cercano de la muchacha estaba haciendo estragos en él. Hizo más presión con su cuerpo en el de ella hasta que la escuchó gemir. Sus costillas debían dolerle pero era necesario para que soltara la verdad. -Basta, sé lo que estás haciendo. No surtirá efecto. Por favor dime ¿Qué vienes a hacer aquí?

-Te he extrañado mucho ¿Lo sabías?- Rozó sus labios sin llegar a besarlo. Por dios, el dolor ya no le importaba sólo quería que se olvidara de su interrogatorio y le respondiera fogosamente.

-Lara...-Dejó de presionarla para acercar su rostro al de ella. Estaba dispuesto a devorarla cuando se escuchó un carraspeó justo al lado de ellos. Era Yonghwa y parecía algo molesto. No, estaba tremendamente molesto.

-¿Qué coño estáis haciendo en mi propia casa? Mi madre está a sólo unos metros. Parecéis dos animales en celo ¡Joder!- En su casa, claro. No podía dejar que se comportaran así, en su hogar. No, no quería que hicieran nada de eso en ningún sitio ¿Por qué? Verlos así lo ponía totalmente desquiciado ¿Qué estaba sintiendo en ese momento? Comenzaba a desear estar en la posición de su amigo. “Espera ¡¿Qué?!” Así era, deseaba a Lara pero su mente intentaba negarlo. La conocía de dos días como podía sentirse atraído por ella tan poderosamente.

-¡Jonghyun!- La voz de la madre de Yonghwa obligo a que el susodicho tuviera que dejar sola a la muchacha. Le susurró una disculpa para luego irse sin dirigirle una sola mirada a su amigo. Lara vio la oportunidad perfecta para irse también pero la mano de Yonghwa en su brazo se lo impidió. Lo miró bastante aturdida por el gesto.

-¿Se puede saber en varios días si una persona te atrae sexualmente?- Lara interpretó la pregunta como si se estuviera refiriendo a su relación con Jonghyun.

-¿No recuerdas lo que te dijimos? Nos conocemos hace años, es normal que...

-No me refiero a ti y a él. Me refiero a lo que me pasa, a mí, contigo- La interrumpió directamente. ¡Dios! que fuera tan sincero la hizo tragar saliva ¿Era algún tipo de juego? Los labios de Yonghwa sobre los suyos acallaron cualquier pregunta que se formulara en su cabeza. Podía detenerlo en cualquier momento, con una llave, dejándolo en el suelo adolorido. ¿Por qué su cuerpo comenzaba a reaccionar positivamente ante el toque fluido de sus labios? Cerró los ojos dejándose llevar. Quizás mañana podría responderse todo eso...


Capítulo 7: Confrontación



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