lunes, 17 de junio de 2013

Los hijos del Kraken XIII

Y el último de este maratón de "Los hijos del Kraken". Mañana me toca la maratón de "No puedo verte", esperadla con ansias...


Capítulo 12: ¿Momento de debilidad?



Capítulo 13: Nada cuadra

Ambos respiraban trabajosamente, luchando por recuperarse de la impresión que les había causado ser descubiertos y sobretodo por la mezcla de emociones que habían estado experimentando en el camerino hasta ese entonces. Todo atisbo de borrachera se había esfumado y Lara no sabía ahora a donde mirar, era la primera vez en su vida que se enfrentaba a algo tan bizarro. Había salido victoriosa de un sin fin de misiones, se había adentrado en un centenar de lugares peligrosos muchas veces, y la habían pillado saliendo de ellos otras tantas; pero su capacidad para solucionar cualquier imprevisto le ayudó para zafarse de todas y cada una de ellas. Sin embargo, eso, eso no tenía idea de cómo solucionarlo, jamás se había visto interrumpida con un hombre justo en esos quehaceres. Sus mejillas lucían un rojo furioso como las de Yonghwa, al parecer ambos se habían dejado llevar por algo que se les tenía prohibido, claro estaba que el destino no quería que finalizaran lo que habían comenzado...

-¡¿Mamá?!- Gritó Yonghwa al darse cuenta de quién los había interrumpido.

Lara, cuando terminó de vestirse se dio cuenta que Yonghwa aún seguía en shock, mostrando aún su excitación. Se mordió el labio inferior lanzándole una de sus prendas a la cara para espabilarlo, al reaccionar la miró y esta le señaló, con los ojos, su entrepierna. Sin dudarlo el joven se tapó ahora mirando a su madre ¿No podría ser aquello más embarazoso? Su autorespuesta fue un contundente “no”.

-Yo no...- Comenzó a decir mientras intentaba ocultar la razón por la que seguía avergonzado a la par que se vestía; en una de esas, la ropa se le cayó y Lara tuvo que ayudarle a recogerla para no alargar la situación bochornosa.

La joven quiso disculparse igualmente pero aquella mujer no le prestó atención en ningún momento, ignorándola por completo. Al final habló pausadamente, como si aquello fuera lo más normal del mundo.

-Cariño, esto debéis hacerlo en otro lugar, imagina que hubiera entrado otra persona...- Se dirigió directamente a su hijo.

-No señora, esto no...- Intentó aclarar Lara una vez que la mujer cerró la puerta y fue hacia ellos.

-¿No es lo que parece?- Al fin se dignó a mirarla. -Querida, siempre es bueno resolver tensiones. Sinceramente me estaba extrañando que fueras diferente a las demás, mi hijo no aguanta mucho detrás de una mujer sin que ella caiga antes ante él-

No jugaba, no. Esa mujer era dura en sus palabras, tanto que Lara se sintió ofendida; como si estuviera hablando con una cualquiera, nada que ver con el primer día que se cruzó con ella ¿Por qué ahora la atacaba de ese modo? Sintió el impulso de replicarle, de decirle que lo que acaba de interrumpir no había sido sólo un calentón. Tanto ella como Yonghwa lo habían entendido minutos antes. La triste realidad es que también habían descubierto que esa era su única oportunidad para mantenerse en el mismo bando por unos instantes, estaban destinados a destruirse por completo y que, por mucho que lo negaran, iban a terminar irremediablemente en caminos opuestos. Así lo decidió la muchacha y así tenía que ser hasta que todo se solucionara, el futuro sería otra historia que, de seguro, jamás llegaría a contar.

-Mamá... No es una simple tensión lo que siento por Lara- Esta sintió un vuelco al corazón ¿estaba por decir lo que estaba pensando? ¡No! No podía ser, si terminaba por hacerlo todo sería más difícil, más doloroso. Entonces... ¿por qué anhelaba en lo más profundo que lo dijera, que lo gritara a los cuatro vientos? -Yo...- La puerta se volvió a abrir, esta vez fue Jonghyun quien entró un tanto confundido por la escena que se encontraba.

-Señora Jung pensé que ya se había ido- Preguntó mirándolos, captó cierta incomodidad en el ambiente, sin dejar que su curiosidad lo venciera no pronunció nada más. Quizás la respuesta no sería agradable de oír, y mucho menos de imaginar.

-Venía a revisar si el brazo de mi hijo seguía bien-

Por un momento lo había olvidado, ¿cómo narices había podido tocar esa noche? ¿como, teniendo una lesión así de reciente, la había manejado tan firmemente sujetándola en sus brazos minutos antes? Observó aquel brazo descubierto y fuerte, sorprendentemente no parecía estar dañado. Se encontró con los ojos de Yonghwa sonriéndole, no a su madre si no a ella, diciéndole algo en silencio que jamás sabría deducir. ¿De verdad tendrían que enfrentarse en un futuro? Tragó fuertemente antes de inclinarse levemente frente a la señora Jung, esta ni se inmutó; Viendo a Yonghwa por última vez se colocó su chaqueta; e indicando a Jonghyun que la siguiera, salió de aquel camerino con una extraña sensación: nada sería lo mismo después de aquello, nada.

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El Kraken estaba sumido en sus pensamientos, sabiendo que algo no iba bien. Que Lara hubiera estado apunto de saber la identidad de aquella mujer lo hizo darse cuenta de que, por suerte o desgracia, esa muchacha había aprendido lo mejor de él. Estaba orgulloso de la eficacia de su más fiel soldado aún sabiendo que eso era contraproducente. La última llamada de Lara lo había dejado un tanto confundido y necesitaba asegurarse de que ese imbécil de Yonghwa no estuviera interfiriendo en sus decisiones. Los sentimientos era lo único que a Lara la frenaba para ser la perfecta relevándolo de su puesto, y después de este golpe quería que ella estuviera completamente preparada; con debilidades de por medio jamás sería capaz de liderar una organización como aquella, algunas decisiones dictaban mucho de ser morales, para ello se necesitaba a alguien sin remordimiento alguno, alguien que se guiara por la justicia que, según él, se debía impartir.

La intromisión de uno de sus hombres en el despacho lo sacó de su ensimismamiento. Le ofreció una disculpa antes de reportar la situación en la que se encontraba su gran plan, al llegar el “pero” Kraken bufó avisando de su molestia a aquel joven.

-No estamos quedando sin opciones, sin hombres y sin ningún tipo de apoyo. Señor, debemos hacer algo antes de que la policía, The Seeker, y la propia Lara, sigan destrozando nuestros planes- Sentenció antes de recibir una mirada fulminante del Kraken.

-No haremos nada. El plan continua, tal y como dije en un principio- Ordenó Kwon Jae Hyuk.

-Pero señor...

-Ofreceremos una distracción tan absurda que ni sospecharan de que están siendo desviados a algo insignificante. Esto es lo que harás...- Bajo las atentas instrucciones que el Kraken daba, ese hombre asentía sin ningún resquicio de duda en sus ojos. Acataría sus órdenes sin chistar, como un soldado al que le han arrebatado la capacidad de decisión. Así eran los súbditos de ese demonio, así los entrenaba desde que los convertía en sus “hijos”.

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-Señor, no se lo va a creer. El nombre del muerto hallado esta noche también consta en nuestras fichas policiales, justamente en la sección de desaparecidos jefe- Esperó unos segundos antes de continuar, quería que su superior le prestara toda la atención posible. Cuando el comisario por fin giró hacia él siguió hablando. -Sus padres denunciaron su desaparición hace diez años, los hemos contactado y después de la autopsia tendrá un entierro digno. Su alias era Halcón y al parecer ha estado a las órdenes de ese maldito desde que tenía nueve años. Exactamente como usted dijo: los engaña, les da un motivo para seguirle y...- Su jefe terminó por él.

-Y les da la falsa venganza que jamás tendrán. Aprovecha que son críos para que le sea fácil manipularlos. Ese es su macabro método-

Apretó sus puños y uno se lo llevó a la boca, tanto años detrás de Kwon Jae Hyuk estaban haciendo mella en él. La ayuda del Seeker estaba siendo crucial hasta cierto punto. Ese joven arremetía también con esos “hijos” que alguna vez fueron niños de bien; que, si descubrieran su verdadero pasado, quizás volverían a retomar su vida sin tener que hacer aquellas atrocidades.

-No había cámaras en aquel callejón pero las de la avenida colindante han grabado a esa chica huir del lugar. Es inocente y ambos lo sabemos pero todo apunta a ella señor-

-Sin pruebas no podremos hacer nada, afortunadamente tendremos el tiempo justo para probar su inocencia-

Debían confiar en que ningún contratiempo se presentase. El Kraken sabía lo que hacía; Por un lado tenía al comisario más galardonado de Seúl iba tras de él, que ese viejo amigo que una vez fue lo perseguía, lo conocía demasiado bien como para no saber que haría lo posible por cazarlo. Y por otro, entendía que este jamás actuaría por encima de la ley, que por mucho que quisiera dar con él nunca sobrepasaría los límites. En consecuencia trazaba sus planes, adelantándose a todo pronóstico.

-¡Señor!- Un tercer agente entraba en el despacho. -Esto acaba de aparecer en la entrada, hemos perseguido al mensajero pero ha conseguido huir- Traía un paquete en sus manos, se lo ofreció sin dudarlo mientras miraba nervioso a su compañero, sentía que había interrumpido algo importante.

El superior, al sacar lo que venía en el interior se maldijo no haber esperado a que el recién llegado se fuera para proceder a abrirlo. Lo más seguro es que fuera un señuelo del mismísimo Kraken pero ¿qué podía hacer?

-Seguramente es el arma que la joven de las cámaras usó para disparar contra el muchacho- Apresuró a decir el inexperto aprendiz.

Aquello era obra del Kraken, el comisario estaba seguro. Sus dientes rechinaban al tener que ceder ante la trampa orquestada con ese desgraciado. El contratiempo había llegado y no podía oponer resistencia a su propio bando.

-Detengan a esa mujer- Terminó por decir. El joven asintió dejando a dos hombres derrotados.

-Ha sido el Kraken ¿no es cierto?- Alcanzó a decir el agente tristemente.

-Esto no quedará así. Este arma no tendrá sus huellas por lo que tenemos que centrarnos en eso ¿está bien?- Extendió su brazo para darle el paquete, se sentó de sopetón en aquel sillón que ahora le parecía tan incómodo y comenzó a pensar en algo para ayudar a esa muchacha.

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El aire fresco la tranquilizó. Aquella terraza la trasladó a sus días de entrenamiento, cuando pensaba que la venganza era su razón de ser, cuando el Kraken era el único apoyo que tenía para acabar con los asesinos de sus padres. Quiso gritar para descargarse, algo que su acompañante habría entendido a la perfección. Estaba dispuesta a contarle todo, sin embargo necesitaba que él confiara en ella antes. Jonghyun se apoyó en la barandilla a su lado sin dejar de observarla.

-¿Qué ocurre Lara?- Desde que había entrado en el local sabía que algo no iba bien con la muchacha, la conocía demasiado bien. Vio como sonreía tristemente antes de aclararse la garganta.

-Jamás te lo pregunté Jonghyun pero...- Lo encaró. -¿Por qué te fuiste?- Estaba dispuesta a escuchar su respuesta, como nunca antes. Él no se sorprendió, al contrario, parecía aliviado de que por fin le sacara el tema.

-Pensé que nunca lo preguntarías- Volvió a apoyarse en aquella barandilla para mirar al frente. -Supongo que ya has descubierto su naturaleza ¿no es así?- Lara asintió con un nudo en la garganta.

-Nos ha estado usando por años, aprovechando nuestras carencias para llenarlas de odio, un odio que reforzaba con mentiras. En realidad he estado ciega tanto tiempo y tú...- Su pecho se comprimía por la culpa ¿por qué no le siguió cuando aseguraba que por ella lo daba todo? -Lo siento, siento no haber luchado por ti cuando tuve ocasión- Bajó la cabeza hasta que el dedo índice de Jonghyun se posó en su mentón obligándola a mirarle.

-No te culpes, debo reconocer que Kraken siempre juega sus cartas magistralmente, yo no tenía nada que hacer contra él- No quería que sus instintos le empujaran a hacer algo de lo que se arrepintiera segundos después así que desvió la mirada de nuevo.

-¿Y qué fue? ¿Qué descubriste en aquel entonces para irte?-

Jonghyun cerró sus ojos y notó un fuerte pesar en el pecho. No podía decirle aún, no estaba preparada para la absoluta verdad. Le causaría un dolor del que, estaba seguro, jamás se recuperaría. Decirlo no era una opción, Lara podría perderse de nuevo, en un camino de odio, aún más peligroso que el anterior. Mentirle dolía, aún así era lo correcto.

-Descubrí que lo de mis padres no era verdad, que ambos murieron por andar en malos pasos. Bueno ya sabes- Confió en su capacidad de inventar farsas y esperó a que ella se lo creyera.

-Sí, al igual que yo...-

Jonghyun sintió la curiosidad de saber hasta donde había descubierto al Kraken, que soltara más detalles pero era justo que llegara el mismo límite que él. En la organización cada uno se resolvía sus propios asuntos y al parecer, fuera de esta acostumbrarían a hacer lo mismo.

-Jonghyun... y si te dijera que he presenciado...- Se vio interrumpida por el grotesco sonido de la puerta en aquella terraza.

-¡Arriba las manos!- Ambos obedecieron la petición. Quienes aparecieron eran dos policías armados que les apuntaban directamente a ellos, no tenían porqué arriesgarse sin saber qué ocurría primero. -¿Señorita Lara?- Esta asintió confundida. -Queda arrestada por asesinato...- Ante la incrédula imagen que ofrecía la muchacha, uno de los hombres le recitó sus derechos mientras comenzaba a colocarle las esposas.

Minhyuk, Jungshin, Yonghwa y su madre, que estaban hablando en el escenario, pudieron ver como era guiada por el centro del bar sin ningún tipo de delicadeza. Jonghyun dirigió una mirada tranquilizadora a todos los demás y a Yonghwa un gesto para que fuera con él, por supuesto, no dudó en interceptarlo y acarar sus dudas.

-La acusan de asesinato y ambos sabemos que es una trampa- Notó como su amigo observaba a su alrededor totalmente confundido ¿Lo dudaba? ¿Por qué? -Yonghwa, ¿la ayudarás?


Capítulo 14: ¿Un único apoyo?



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